COLABORACIONESLa Navidad en Guatemala

En Guatemala, Jesús nace en pesebre

Cristo es el nuevo Sol para los cristianos.

Por: Haroldo Rodas*

La esencia de la navidad sólo es visible desde sus orígenes, si no, sólo será una fecha más que no genera en la mente los espacios sagrados, tan necesarios para el humanismo.

El hombre puede o no creer en dicho mensaje. Dios baja del cielo a habitar entre los hombres, y trae alegría, pero esto arranca desde los orígenes del hombre mismo.

Las culturas exaltan a un Niño como generador de valores, en busca del origen mismo de la humanidad. Mesoamericanos, incaicos y, desde luego, el mundo europeo y asiático dan culto a los niños a quienes convierten en la imagen de esperanza. El cristianismo lo resume en el pequeño Emanuel que nace cada 25 de diciembre.

El día seleccionado por la Iglesia Católica para el cumpleaños de Jesús es el mismo con el que los romanos celebraban el nacimiento del Sol.

La celebración romana arrancó de los grandes acontecimientos griegos y egipcios ligados al mundo mesopotámico. Desde entonces, fue el gran ser celestial el que movió el espíritu.

Así los hechos, entonces Cristo es el nuevo Sol para los cristianos, pero representa el resumen de un acontecimiento que los hombres celebraban desde la antigüedad, quizás por ello, a partir de su presencia, el calendario se marca como antes y después de Cristo (a. C.-d. C).

La globalización de este hecho no es antojadizo, su iconografía resume los detalles con que los romanos vieron nacer al Sol, en una cueva, rodeado de reyes y adivinos que le otorgaron poderes y de animales, como el buey cuyo simbolismo trasciende más allá de un semoviente a la par de un pesebre.

En Guatemala, Jesús nace en un pesebre rodeado de una fauna peculiar, entre montañas y planicies verdes, acompañado de cantos y sonidos de tortugas y chinchines, para enlazarse a los grandes regalos que Guatemala otorgó al mundo: La flor de pascua, símbolo mundial de la Navidad, el chocolate y el gran ritual del disfrute del chumpe que brindan el sabor a la temporada.

Creamos o no, la Navidad es una ruta que permite el encuentro entre todos los grupos humanos y un diálogo intercultural que va más allá de las fronteras en el que Guatemala recibió y aportó para desear a todos con alegría la esperanza de un mundo mejor, como un deseo mágico e ilusorio con el que el hombre logra espacios que sacraliza, porque sin ello perdería el encanto de la vida y el humanismo.

(*) Historiador y director del Museo Fray Francisco Vázquez.

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?Una visión irreverente de la Navidad?

Algunos le dicen tradición, yo le llamo costumbre impuesta por la cultura española.

Por: Marco Antonio Flores*

La celebración de la Navidad tiene dos sentidos: uno, mantener la imagen pública de una actividad religiosa inventada por las iglesias, para conservar los mitos y las festividades. De esas decisiones de las cúpulas religiosas se han aprovechado algunos para darle sentido no religioso sino de promoción comercial, es decir, la segunda razón. Con lo anterior se ha perdido el primer sentido, para ubicarse en el terreno del consumismo.

Ocurre que los niños se inclinan por la segunda propuesta, entonces, para ello se han inventado la imagen de Santa Claus, de tal manera que los mismos menores incitan y exigen a los padres para que en esta época les compren todo tipo de regalos, golosinas, juguetes, ropa; provoca además que los grandes llenen la casa de adornos, que es también parte del comercio y del consumismo.

Desde niño me negué a aceptar esta situación. Mi núcleo familiar estaba compuesto sólo por mujeres, es decir que vivía en un matriarcado, en el que me obligaban a montar un nacimiento que ocupaba toda una habitación inmensa de pared a pared y sólo quedaba un pequeño espacio donde colocaban los reclinatorios, de tal manera que empezaba la rezadera desde antes de la Navidad con las posadas y después venía la novena y tenía que tocar la tortuga, desde entonces lo comencé a odiar.

Es cierto, no tenía un criterio formado sino una actitud contraria frente a la obligación de tener que hacerlo, no sólo el tocar la tortuga sino rezar el rosario dos o tres veces. Algunos le dicen tradición, yo le llamo costumbre impuesta por la cultura española , y en mi caso, por mi familia.

Repito, entiendo que es una manifestación cultural, pero de un pueblo que ha tenido como imposición el cristianismo a raíz de la conquista española. Con la conquista desaparece; es más, es oprimida y prohibida la cultura anterior de los habitantes precolombinos, y por imposición se implanta otra, de la cual venimos todos los mestizos.

En el ámbito religioso se trata de un invento, porque no hay datos específicos, la pascua cristiana es una utilización de la pascua judía para contraponerla, porque esta última, que es la original, se realiza en las mismas fechas.

Por eso insisto en que sigue siendo un invento e imposición del cristianismo. Para imponerse a la pascua judía crea la pascua cristiana, basada en que el nacimiento de Jesús se dio en ésta época.

Por esa razón en mi adolescencia abandoné cualquier celebración navideña y desde ese entonces me acuesto a las nueve de la noche. Cuando nacieron mis hijas y empezaron a crecer, me despertaban a las 11:45 para entregarme los regalos y luego me volvía a acostar y así continúo haciéndolo.

(*) Premio Nacional de Literatura.