“La pregunta mía es: qué vamos a hacer los desempleados ahora? Desempleo es una palabra que al Gobierno no le gusta, pero hay decenas de miles de personas que se quedarán sin trabajo”, dijo un trabajador por cuenta propia que se identificó como Floirán, en el barrio de Centro Habana.
“No tenemos nada en mente. Al menos yo estoy bloqueada”, aseveró María Elena, una exsecretaria que trabajaba para el Estado y que en 2010 apostó al empleo autónomo.
Tras la apertura dada por el Gobierno de Raúl Castro al trabajo privado, en los últimos años proliferaron multitud de pequeños comercios y tenderetes de venta de ropa, calzado o complementos y hasta algunas boutiques.
En rigor, el permiso nunca contempló la comercialización de ropa u otros productos comprados en el exterior, pero la actividad fue tolerada durante casi tres años hasta que en septiembre el Gobierno decretó que ese tipo de comercio constituía una infracción.