Fleming escribió 13 novelas y un libro de historias cortas, que han servido, total o parcialmente como base para las películas de este héroe surgido a partir del espionaje de la Guerra Fría.
Quantum of Solace, cuyo estreno mundial será mañana, incluyendo Guatemala, es la cinta número 22 y la segunda para Craig, quien obtuvo muy buenas críticas por su desempeño, pese a que muchos consideraban que se salía del perfil establecido por Fleming y, sobre todo, del prototipo marcado por su primer intérprete, el legendario actor escocés Sean Connery, quien actuó en seis películas, entre 1962 y 1971, con un pequeño paréntesis en 1969, cuando se trató de introducir a James Lazenby, pero resultó un fracaso de taquilla.
Después vino Roger Moore, quien tenía 46 años cuando empezó en la franquicia, pero fue quien más películas Bond hizo: 007 en total, entre 1973 y 1985.
En 1987 entra Timothy Dalton, a quien no le fue nada bien con sus películas, pero no fue tanto culpa de su actuación, como del cansancio del público acerca de las aventuras de espionaje. Al relevo llegó el irlandés Pierce Brosnan, en 1995, quien le devolvió las ganas de vivir al mítico agente. Curiosamente, Brosnan fue considerado para el papel en 1987, pero por un contrato con la TV, no pudo aceptar.
Eso sí, aunque hayan cambiado las caras, hay tres cosas que no: las sensuales chicas (buenas y malas) que rodean a James, los dispositivos tecnológicos que emplea (incluyendo un auto envidiable) y ese apellido monosílabo que cualquiera reconoce en la particular construcción: “Bond, James Bond”, que en realidad era el de un ornitólogo (estudioso de aves) cuyo libro de ilustraciones atesoraba Fleming en su biblioteca.