“Lo curioso es que cuando estaba haciendo esta obra (diciembre de 1986) fue que al Niño Dios lo pinté justo el 24 de diciembre. Todos mis hermanos me estaban esperando en la casa de mi hermana y yo no llegaba porque quería terminar. Son necedades que a uno le dan, probablemente por querer encontrar algo mágico en esa fecha”, agrega el pintor.
Abularach terminó de pintar La Natividad en enero de 1987, y permanece en la sala de su casa de habitación. A continuación se muestra la fotografía de la obra en donde se pueden apreciar más detalles.
El maestro Rodolfo Abularach cuenta el origen y los entretelones de su obra La Natividad, óleo de grandes dimensiones