Después de dos años volví a beber con más fuerza. Volví a beber botellitas de alcohol y ya no me importaba mi familia. ¡Mi vida estaba en total destrucción! Pero un cuñado me habló y me ofreció una solución que hoy me ha hecho una persona de bien y responsable. Conocí la Fraternidad Internacional de Hombres de Negocios del Evangelio Completo.
Muchos creen, y así lo creí yo también, que se trataba de una iglesia. Pero allí nos reunimos hombres que no asisten a ninguna iglesia para compartir nuestro testimonio de cambio de vida, y esto nos hace cada día más fuertes. Con la ayuda de Dios y el poder del Espíritu Santo, he llegado a ser un hombre de bien, al punto de que hoy tenemos tres negocios y mi familia va prosperando.
Quisiera decirle a la esposa que publicó su caso, que hay solución, que no deje de doblarse de rodillas. Mi esposa nunca dejó de hacerlo. Que le pida a Dios por su hogar y su esposo y Él responderá. Nosotros nos reunimos de lunes a sábado en restaurantes, hoteles y salones, y yo me reúno los días jueves en Pollo Campero de la calzada Roosevelt, a la par de Tikal Futura, a las 19 horas. Las dos primeras son gratis. Allí puede guiarse para encontrar el enlace de todos los eventos donde nos reunimos.
Amigo: Creo que es oportuno hacer una breve referencia al caso publicado el pasado 2 de octubre, sobre la joven esposa derrotada por el alcoholismo de su esposo y que está a punto de abandonarlo. En mi opinión, ella no tiene por qué rendirse, pues aún le quedan armas para luchar. Además, lo último que hay que perder es la fe y la esperanza.
Como agrupaciones de apoyo, me faltó agregar a la Fraternidad de Hombres de Negocio del Evangelio Completo, agrupación internacional que funciona en muchos países del mundo. Hace muchos años que en Guatemala se viene extendiendo en pueblos y ciudades y, en realidad ha liberado a muchos hombres de sus miedos, de sus debilidades y sus inhibiciones. Conozco la trayectoria de esta entidad porque en este espacio se han publicado testimonios motivadores para los bebedores que se escapan en el alcohol para mitigar penas, fracasos en los negocios, enfermedades y frustraciones.
Por todo esto, es importante intercambiar ideas, opiniones y experiencias y asistir a grupos de motivación y apoyo, donde se aprende a vivir sin alcohol. El doctor Frank S. Caprio, dice en su libro Sea Usted Su Propio Psiquiatra: El “bebedor-problema”, sin embargo, no debería ser considerado como un “proscrito social”. Es, indudablemente, un neurótico que debiera estar al cuidado de un psiquiatra.
rina.montalvo@gmail.com