Vida

La historia de Tz“oloj Ya“

Tradición oral.

Antiguamente nuestros abuelos conocían a Sololá con el nombre de Chi Jay. Cuentan nuestros abuelitos que hace años en Chi Jay nadie habitaba, la gente vivía en las montañas y bosques.

Todas las tardes bajaba el Ajpop Tz’oloj, él paseaba a orillas del lago de Atitlán. Una tarde Tz’oloj se encontró con una hermosa joven, ella era el nawal del lago. La joven le preguntó su nombre y él respondió amablemente: me llamo Tz’oloj. Ella quedó admirada por la elegancia y le dijo: todos los días te veo pasear por el lago, por eso desde ahora te llamarás Tz’olo Ya’.

La joven convenció a Tz´oloj que él y su pueblo bajaran a vivir a Chi Jay. Pasado un tiempo los pobladores empezaron a padecer hambre; todos decían que era culpa de Tz’oloj pues él los había llevado a vivir a ese lugar. El fue en busca de la joven y al encontrarla la joven le dijo: esperame al anochecer a orillas del lago.

Por la noche la joven le tapó los ojos a Tz’oloj y lo llevó a la punta de un volcán, estando ya en la punta le dijo que bajara al cráter, al estar abajo le dijo que sacara un objeto del fuego. El, preocupado lo sacó, quedando admirado al darse cuenta que era una mazorca amarilla como el color de las llamas.

Luego le dijo: ?saca las cenizas? y él al sacarlas, se dio cuenta que se habían convertido en papa, después de esto abandonaron el lugar.

De regreso en medio del lago la joven le quitó un dedo del pie a Tz’oloj y lo convirtió en una haba. Al llegar le dijo Tz’oloj como cultivar estos productos y que servirían para alimentar a su pueblo. Todo el pueblo en agradecimiento por lo que había hecho Tzoloj decidieron nombrar a este lugar con el nombre Tz’oloj Ya’.

Pasó el tiempo y una noche llegó el encantado de Totonicapán quien le dijo a la joven que le pondría una prueba al joven Tz’oloj. La prueba consistía en que cuando cantara el gallo a la media noche Tz’oloj debería tener empedrada la cuesta que hoy se conoce como la ?Cuesta de la laja?.

Si Tz’oloj no cumplía con esto el encanto de Totonicapán se llevaría todas las riquezas del pueblo y Tz’oloj moriría. Llegó la media noche y el gallo cantó, Tz’oloj no había podido terminar de empedrarla. Así fue como murió Tz’oloj. Cuentan que durante un tiempo se le veía brillar como un lucero sobre el lago. Al verlo las personas decían allí está el padre Tz’oloj Ya’. Revista Kukuy/ Centro Maya Saqb´e.

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