Desarrollo de país
Elecciones de segundo grado en Guatemala
Está en juego el fortalecimiento o el debilitamiento de las instituciones.
Estamos en Guatemala pasando un año atípico de elecciones llamadas de segundo grado. Está en juego el fortalecimiento o el debilitamiento de las instituciones, del Estado de derecho, de la certeza jurídica, de las reglas claras para que el país avance y de la administración macroeconómica del país. Lo más visible en este momento son la elección de magistrados a la Corte de Constitucionalidad (CC) para los siguientes cinco años, los magistrados para el Tribunal Supremo Electoral (TSE) para los siguientes seis años y el fiscal general de la Nación y jefe del Ministerio Público para los próximos cuatro años.
Abrieron las puertas a organizaciones criminales y narcotraficantes con sus selecciones para el TSE.
En el segundo semestre se vendrá la elección por el Congreso del contralor general de Cuentas para un periodo de cuatro años. También toca el nombramiento del presidente de la Junta Directiva del Banco de Guatemala y de la Junta Monetaria y por último el nombramiento del Superintendente de Bancos, ambos por el presidente de la República y también para cuatro años.
La elección de los magistrados titulares y suplentes del TSE y la elección del fiscal general se llevan a cabo mediante un proceso de comisiones de postulación que son sumamente cuestionadas por la integración, se señalan de corrompidas y no funcionales. De hecho, la semana pasada la comisión de postulación del TSE envió al Congreso un listado de 20 candidatos para que el Congreso elija cinco magistrados titulares y cinco magistrados suplentes. En el listado de más de 180 había nombres de gente honorable que tuvo buenas calificaciones, pero que no fueron incluidos entre los 20. Como reacción, la Embajada de los Estados Unidos emitió un comunicado donde el encargado de negocios, John Barrett, cuestionó el proceso de selección de representantes universitarios afirmando que las autoridades “abrieron las puertas a organizaciones criminales y narcotraficantes con sus selecciones para el TSE, priorizando sus propios intereses por encima del bienestar del país y de sus instituciones”. Este señalamiento es muy serio y es la línea del cambio de rumbo de los Estados Unidos en el hemisferio occidental.
En el caso de la CC se han llevado a cabo dos elecciones: 1) La del Colegio de Abogados y Notarios (Cang), y 2) La de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac). En ambos casos son elecciones que pueden impugnarse como ha sucedido en el pasado. En el caso del Cang fueron muy notorias las rivalidades ideológicas entre la candidata ganadora, que es señalada como de izquierda, y Estuardo Gálvez, exrector de la Usac, en el caso de los titulares. En el caso de la Usac se vieron movimientos en Antigua Guatemala, donde se llevó a cabo la elección, de grupos contrarios a la actual presidente de la CC, Leyla Lemus, y de la actual fiscal general, Consuelo Porras. Simultáneamente estuvo marcado el ataque a ambas en redes sociales, pero cuando se supo que ninguna de las dos fueron las elegidas, los grupos en la localidad detuvieron los ataques, al igual que en dichas redes. Ahora el cuestionamiento es de la idoneidad de los electos por la Usac, por diferentes motivos.
Falta que elijan para la CC los tres organismos de Estado. Se escucha en pasillos que el Ejecutivo se decantará por alguien que sea mayor en edad que los cuatro titulares que hayan sido elegidos para que el Ejecutivo tenga la primera presidencia de la nueva CC que casualmente tiene que ver con el periodo de elecciones 2027.
Hay mucho ruido en el país por las elecciones de segundo grado porque pareciera que sigue siendo lo ideológico la línea principal, lo cual nos podría regresar a la judicialización de la política y la politización de la justicia como fue en el periodo nefasto de poder real del “gobierno de jueces” de 2015 a 2019. Ahora tenemos el riesgo adicional que anotó el encargado de negocios de la Embajada de Estados Unidos.