Catalejo

Vigilancia popular ayudará a todos

El proceso de recuperación del prestigio de las elecciones y otras actividades políticas debe comenzar desde ya.

Los ciudadanos guatemaltecos debemos convencernos de la necesidad de conocer, entender las sugerencias y decisiones en la política, así como las acciones cuyo fin beneficia  directa o indirectamente a alguno o todos de esos personajes politiqueros tan abundantes e interesados en mantener granjerías, es decir, ganancias ilícitas e inmorales. El lunes, los diputados de la UNE y Vamos rompieron el cuórum en el Congreso para impedir la creación de la ley contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo. Esto hará ingresar a Guatemala en la deshonrosa lista de países donde no se combaten esas ilegalidades, y se acepta ser miembro   a sectores oscuros de la criminalidad, como es evidente desde hace tiempo para gruesos grupos poblacionales.  

La ignorancia y desprecio generalizados por la politiquería facilita las acciones de corruptos e inútiles.

En esa misma fecha, en el Teatro Nacional fue conocida la integración del nuevo Tribunal Supremo Electoral, y en el Organismo Legislativo fueron juramentados los magistrados de la Corte de Constitucionalidad. En ambos casos fueron actos manchados por acciones realizadas por algunos de los magistrados en el Colegio de Abogados y el Consejo Superior Universitario. Muchos de ellos tienen un pasado turbio a causa de haber participado en otras entidades del Estado, en elecciones donde fueron derrotados al ser candidatos deseosos de ocupar la presidencia sin tener un currículo idóneo, todo lo cual contribuye a afianzar la desconfianza nacional, admitida por la nueva presidenta, Mariella Rivera. Haber sido tan corto, de unos 15 minutos, causa sospechas.  

El discurso de la nueva presidenta, sin duda, desde su parte teórica es aceptable, sobre todo en el aspecto de la necesidad de recuperar la confianza. Pero a causa de la integración de ese ente son evidentes los riesgos de decisiones tomadas por un voto de desempate entre dos criterios distintos y contrarios. Sin duda se puede sospechar de dos votos unificados para dejar así la posibilidad de decisiones tan importantes en manos de un tercero, con posibilidad de ser financiado. Esto es necesario señalarlo porque ya ha ocurrido en muchas ocasiones, causantes del  creciente desprestigio de la totalidad del sistema político de Guatemala. Dicho en palabras simples, se presenta el fantasma de la corrupción, por medio del amiguismo, la venta y la compra de votos. 

El proceso de recuperación del prestigio de las elecciones y otras actividades políticas debe comenzar desde ya, porque, aunque las elecciones sean hasta junio del año entrante, los cambios necesarios toman tiempo y deben hacerse con valentía y con el pleno apoyo popular, logrado porque no se informen pública y constantemente, sin ocultar datos fundamentales para comprender el manejo del Estado. Otro factor fundamental es la imagen de Guatemala en los países importantes y en las instituciones internacionales. El desprestigio del país aumenta cuando se pierde la visa y otros documentos oficiales para permitirles visitar países de interés para el desarrollo nacional. Es una muerte civil tanto para funcionarios como para ciudadanos con actividades privadas.   

Vale la pena reiterar la importancia de conocer quiénes ejercen la política para no sorprenderse con las decisiones tomadas en los entes del Estado. Un viejo dicho dice: “Si usted no se mete en política, la política se meterá con usted”.  No se refiere a la participación directa partidista, sino al conocimiento, porque ello puede provocar entre quienes la practican una decisión de actuar pensando en el interés de la comunidad, del país, y no de los intereses personales, casi siempre oscuros. El futuro de Guatemala no lleva a ninguna parte positiva si no hay cambios, y esperar esto no constituye una utopía —por tanto, irrealizable—. El ser humano no es perfecto ni escapa de cometer estupideces. Es una lucha constante, y por esa causa vale la pena involucrarse en esa batalla. 

ESCRITO POR:

Mario Antonio Sandoval

Periodista desde 1966. Presidente de Guatevisión. Catedrático de Ética y de Redacción Periodística en las universidades Landívar, San Carlos de Guatemala y Francisco Marroquín. Exdirector de la Academia Guatemalteca de la Lengua.