Por la libertad
Más ciclovías, menos tráfico
Hemos visto que en nuestro país hay ciclovías preciosas en algunos tramos, pero todas están desconectadas.
Para aliviar el terrible tráfico vehicular que hay en Guatemala, hay que usar otros tipos de transporte que puedan ser eficientes. No me cabe la menor duda de que, si tuviéramos mejores transportes colectivos, con mayor conectividad, seguridad y comodidad, el tráfico disminuiría enormemente. Pero esa no es la única forma de aliviar esos congestionamientos eternos que ya no se dan únicamente en horas pico, sino casi a toda hora.
Se necesita que exista más respeto hacia el ciclista, así como un mayor trabajo de las municipalidades para que las ciclovías estén conectadas.
Ante la falta de un transporte colectivo eficiente, muchos han optado por las motocicletas. En efecto, las motos reducen el tráfico, aunque muchos no lo vean. Ocupan menos espacio en los estacionamientos y en las calles. Pero hoy no quiero hablar ni de las motos ni del transporte colectivo; quiero hablar de una alternativa más para reducir el tráfico y movilizarse en la ciudad, una alternativa que está al alcance de todos, pero que requiere ciertos trabajos por parte de las municipalidades del país. Me refiero a la bicicleta.
En efecto, la bicicleta es un vehículo increíblemente eficiente que ocupa menos espacio, no hace ruido y no utiliza combustible. Además, quienes se movilizan en bicicleta están ejercitándose continuamente, toman el sol y, de alguna manera, están más sanos que el resto de la población. Se necesita que exista más respeto hacia el ciclista, así como un mayor trabajo de las municipalidades para que las ciclovías estén conectadas.
Quienes andan en vehículos se desesperan por el tráfico y muchas veces culpan al ciclista que va frente a su carril. Deberían cambiar la mentalidad y pensar que, gracias a esos ciclistas, hay un carro menos haciendo más lento el tráfico. Lo mismo aplica para quienes andan en moto. Pero las bicicletas tienen la ventaja sobre las motocicletas de que no hacen ruido ni consumen combustible, por lo que son aún más económicas. La bicicleta no es para todos, aunque hoy en día considero que cualquiera podría utilizarla, ya que existen muchas variedades de ellas.
Hemos visto que en nuestro país hay ciclovías preciosas en algunos tramos, pero todas están desconectadas. No hay continuidad, y esto representa un problema para que el uso de la bicicleta se generalice. Esa conectividad entre ciclovías es trabajo de las municipalidades. Así como deben priorizar las aceras para los peatones, deberían priorizar también las ciclovías para que exista una conectividad total y cualquier ciclista pueda ir de un lado a otro dentro de la ciudad.
Por otro lado, la cultura de nuestros automovilistas, incluyendo a los motoristas, debe cambiar. Una forma de lograrlo es mediante la certeza ante la ley. Pongo un ejemplo: donde hay ciclovías, de pronto se observa que se estacionan automóviles o que las motos pasan como Pedro por su casa, invadiendo ese carril destinado a las bicicletas. Esto pone en peligro a quienes se movilizan en bicicleta. La certeza ante la ley la he visto en los cepos que se colocan a los autos mal estacionados. Si así de estrictos fueran los policías municipales con quienes irrespetan las normas de tránsito invadiendo los carriles del ciclista, modificaríamos nuestra conducta y respetaríamos más a quienes usan este medio de transporte. Lo mismo ocurriría en los pasos de cebra para apoyar al peatón. Hay autos que, en vez de parar, aceleran en los mismos, poniendo en peligro a quien quiere atravesar la calle. Las municipalidades se forrarían de tantas multas que pondrían al inicio y, al mismo tiempo, acondicionarían el comportamiento del conductor.
Estoy seguro de que, si existiera esa conectividad entre las ciclovías y se fuera más estricto con quienes irrespetan a ciclistas y peatones, más personas usarían la bicicleta, liberando espacios que hoy ocupan en sus vehículos y descongestionando las calles de las principales ciudades del país.