Pluma invitada

La salud de las mujeres debe ser una prioridad

Este día es un recordatorio de que aún queda camino por recorrer y una oportunidad para reafirmar nuestro compromiso con el derecho de todas las mujeres a acceder a salud de calidad.

Cada 28 de mayo, el Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres nos recuerda que garantizar una atención digna y de calidad para las mujeres en todas las etapas de la vida es un derecho humano y una condición indispensable para el desarrollo sostenible.

A estas vulnerabilidades se suman amenazas asociadas al cambio climático y a emergencias sanitarias.

Cuando una mujer accede a servicios de salud de calidad, cuando puede decidir sobre su futuro, cuando vive un embarazo seguro y recibe atención adecuada durante el parto, gana ella, gana su familia y gana toda la sociedad.

Sin embargo, para miles de mujeres, el derecho a la salud sigue condicionado por desigualdades asociadas con la pobreza, el territorio, la edad, la pertenencia étnica y las barreras de acceso a servicios de salud. Por ejemplo, el riesgo de muerte materna es el doble en mujeres mayas comparado con mujeres ladinas y mestizas y también es mayor en departamentos del noroccidente del país.

Detrás de cada muerte materna hay proyectos de vida interrumpidos, familias fracturadas, hijos e hijas que crecen sin sus mamás y comunidades enteras afectadas. Lo más difícil de aceptar es que, en la mayoría de los casos, estas muertes son prevenibles.

Guatemala ha mostrado avances importantes en la reducción de la mortalidad materna, resultado del compromiso institucional, comunitario y del trabajo conjunto entre múltiples actores. Estos avances deben reconocerse, pero también debemos reconocer que las brechas persistentes siguen afectando a mujeres indígenas, rurales y en condiciones de mayor vulnerabilidad.

Alcanzar la meta del Objetivo de Desarrollo Sostenible 3, reducir la razón de mortalidad materna a menos de 70 muertes por cada 100,000 nacidos vivos, exige acelerar acciones, cerrar brechas y mantener la salud materna como una prioridad nacional.

Reducir la muerte materna requiere mucho más que atención durante el embarazo. Exige sistemas de salud resilientes, acceso efectivo a servicios esenciales, fortalecer capacidades comunitarias, reconocer el rol de las comadronas y garantizar redes de referencia obstétrica para responder oportunamente a emergencias.

Este desafío también está vinculado con otra realidad urgente: los embarazos en adolescentes. Cuando una adolescente enfrenta un embarazo temprano, aumentan los riesgos para su salud y se reducen sus oportunidades educativas y de desarrollo.

La salud materna tampoco puede entenderse aislada de otros desafíos estructurales. En Guatemala, la inseguridad alimentaria continúa condicionando el bienestar de miles de mujeres. Una nutrición adecuada antes y durante el embarazo protege la vida de la madre y favorece el desarrollo saludable del bebé, mientras que la desnutrición y la anemia aumentan el riesgo de complicaciones graves y profundizan desigualdades que pueden acompañar a una persona desde antes de nacer.

A estas vulnerabilidades se suman amenazas asociadas al cambio climático y a emergencias sanitarias. Enfermedades como el dengue representan riesgos adicionales para las mujeres embarazadas y evidencian la necesidad de sistemas de salud preparados para responder incluso en contextos de crisis.

Estos desafíos nos recuerdan que la salud de las mujeres debe abordarse desde una mirada integral, preventiva y basada en evidencia. Este día es un recordatorio de que aún queda camino por recorrer y una oportunidad para reafirmar nuestro compromiso con el derecho de todas las mujeres a acceder a salud de calidad sin exclusiones. Desde UNFPA reafirmamos la urgencia de avanzar hacia sistemas de salud que respondan a las necesidades de todas las mujeres a lo largo de su ciclo de vida, sin dejar a nadie atrás.

ESCRITO POR:

Víctor Valdivieso

Representante del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en Guatemala