Fútbol Internacional
El último baile de Messi, Cristiano, Modric y Neymar: el fútbol se despide de una era histórica
Por primera vez en dos décadas, el fútbol se prepara para imaginarse sin ellos. Messi, Cristiano Ronaldo, Luka Modric y Neymar llegan al Mundial 2026 como los últimos supervivientes de una era irrepetible.
Neymar Jr., Cristiano Ronaldo, Lionel Messi y Luka Módric, se alistan para disputar el Mundial 2026, que supone ser el último para ellos. Fotos Prensa Libre: EFE.
Por primera vez en dos décadas, el futbol empieza a imaginarse sin ellos. Lionel Messi, Cristiano Ronaldo, Luka Modric y Neymar da Silva Santos Jr. llegan al Mundial 2026 como sobrevivientes de una era que transformó el juego, el negocio y hasta la forma de entender el deporte.
Los cuatro, cada uno a su manera, simbolizaron algo más que victorias: fueron fenómenos globales, referentes de una generación y protagonistas de una rivalidad que marcó una época.
El torneo de Estados Unidos, México y Canadá será, probablemente, su despedida. Messi ya conquistó la Copa del Mundo en Catar 2022; Cristiano persigue todavía ese trofeo que se le resiste; Modric quiere prolongar una vez más el milagro croata; y Neymar, castigado por las lesiones, llega como el invitado inesperado que, en principio, se perderá los primeros partidos tras un nuevo contratiempo muscular.
Messi, por fin liberado
La imagen de Messi levantando la Copa del Mundo en el Estadio Lusail cerró una herida que lo acompañó durante gran parte de su carrera. Durante años convivió con la comparación inevitable con Diego Maradona y con la sospecha de que, sin un Mundial, jamás ocuparía el mismo lugar en el imaginario argentino.
Necesitó cinco intentos y una final agónica ante Francia para romper esa barrera. Antes de alcanzar la gloria, Alemania fue su verdugo recurrente: lo eliminó en los cuartos de final de Alemania 2006 y Sudáfrica 2010, y lo derrotó en la final de Brasil 2014. Después llegó Francia, que eliminó a Argentina en Rusia 2018. Solo en Catar, a los 35 años, Messi encontró la consagración definitiva.
Su recorrido mundialista resume también la persistencia de una obsesión: 26 partidos, 13 goles y ocho asistencias antes de conquistar el trofeo que le faltaba. Ahora llegará al 2026 a punto de cumplir 39 años y desde un escenario distinto, el Inter Miami de la MLS, convertido ya en una figura histórica del futbol mundial.
Sin embargo, Argentina sigue girando alrededor de él. Emiliano Martínez, Cristian Romero, Rodrigo de Paul, Alexis Mac Allister, Julián Álvarez y Lautaro Martínez forman una generación sólida, menos dependiente de Messi que en el pasado, pero todavía convencida de que con él cualquier desafío parece posible.
Cristiano y la batalla contra el tiempo
Cristiano Ronaldo llegará al Mundial con 41 años, alejado de la élite europea desde hace varias temporadas y con una obsesión intacta: seguir marcando goles. Mientras Messi persigue una despedida perfecta, el portugués corre detrás de una cifra simbólica —los 1,000 goles oficiales— y de un título que nunca pudo conquistar.
Su historia en los Mundiales ha sido menos brillante que la de su gran rival. El mejor resultado de Portugal con Cristiano fueron las semifinales de Alemania 2006. Después llegaron las eliminaciones frente a España en Sudáfrica 2010, la fase de grupos en Brasil 2014, Uruguay en Rusia 2018 y Marruecos en Catar 2022.
Aun así, mantiene un récord que resume su longevidad: es el único futbolista que ha marcado en cinco Mundiales distintos. Y aunque Arabia Saudita lo alejó del máximo nivel competitivo europeo, Portugal sigue funcionando como una extensión de su ambición.
El técnico español Roberto Martínez ha construido una selección con talento y equilibrio, con figuras como Vitinha, Bruno Fernandes y Bernardo Silva. Quizá una de las mejores generaciones portuguesas de su historia. Nuno Mendes, João Neves y Rafael Leão representan el relevo, pero el liderazgo emocional continúa siendo suyo.
Cristiano ya no domina los partidos como antes, pero conserva algo diferente: la capacidad de convertir cada aparición en un acontecimiento. A estas alturas, juega también contra el reloj y contra las limitaciones físicas, como si negarse a desaparecer fuera su última gran competencia.
Modric, el resistente
Luka Modric siempre pareció jugar al margen del tiempo. Mientras el futbol se aceleraba a su alrededor, el mediocampista croata continuó moviéndose con la misma serenidad que convirtió a su país en una potencia competitiva.
En Rusia 2018 llevó a Croacia hasta una final histórica. En Catar 2022 todavía encontró fuerzas para alcanzar el tercer lugar. Pocos futbolistas explican mejor el crecimiento de Croacia en la élite internacional.
Ahora llegará a su quinto Mundial con 40 años y después de una temporada marcada por una lesión sufrida en abril. Una fractura en el pómulo, producida durante un partido con el Milan tras un choque con Manuel Locatelli, lo obligó a pasar por el quirófano. Es probable que dispute el torneo con una máscara de protección.
Su salida del Real Madrid también simbolizó el final de una época. Durante más de una década fue el cerebro del club más exitoso de Europa. En Milán encontró un último desafío y demostró que aún podía sostener partidos desde la inteligencia.
Croacia dependerá otra vez de él. Ya es una leyenda de su país, junto a nombres como Davor Suker, Zvonimir Boban y Robert Prosinecki. Porque incluso condicionado por las lesiones, Modric conserva algo que no envejece: la capacidad de ordenar el juego.
Neymar, la última oportunidad
La presencia de Neymar en el Mundial parecía improbable hace apenas unos meses. Las lesiones, las recaídas y su irregular paso por Arabia Saudita alimentaron la sensación de una carrera que nunca terminó de cumplir todas las expectativas que generó.
Por eso su convocatoria con Brasil provocó una reacción emocional en Río de Janeiro. Neymar no jugaba con la selección desde octubre del 2023, cuando sufrió una grave lesión de rodilla frente a Uruguay. Pasó más de un año fuera de las canchas y regresó al Santos para intentar reconstruir su carrera.
El italiano Carlo Ancelotti apostó finalmente por él, aunque con condiciones claras: sin privilegios y dentro de una dinámica colectiva menos dependiente de las individualidades.
Brasil sigue buscando una identidad estable y Neymar, a los 34 años, representa al mismo tiempo el recuerdo de una promesa que no alcanzó todo lo que se esperaba y la posibilidad de un último destello. Nunca ganó un Balón de Oro, nunca conquistó un Mundial y jamás logró desprenderse de la sensación de que su carrera pudo haber llegado más lejos.
Tal vez por eso lloró cuando recibió la noticia de su convocatoria. Porque entendió lo que muchos sospechan: que este Mundial también será una despedida.
Y porque el futbol, incluso para las estrellas más grandes, siempre termina igual. Llega un momento en que el cuerpo ya no responde de la misma manera. Entonces solo queda el recuerdo.

