Catalejo
Países multiculturales y su natalidad mínima
La natalidad en países multiculturales necesita mantenerse en un mínimo de 1.2 hijos por mujer
en su etapa reproductiva.
La natalidad en los países multiculturales o con altos porcentajes de grupos étnicos distintos es un factor poco analizado y tomado en cuenta para poder predecir cómo será la población en los años venideros. Un elemento fundamental lo son los diversos porcentajes de población según los grupos establecidos por emigración en los países del Occidente por razones de búsqueda de un mejor nivel de vida. Los países con mayor aceptación de personas de otras culturas tienen en las personas de niños y jóvenes menores de 40 años un porcentaje mayor, y en ciertas ocasiones, como es el ejemplo de Francia, por mucho tiempo el tercer país en habitantes, el avance de población africana, de piel morena, y los barrios musulmanes de sus ciudades.
Eso se nota fácilmente en comparar este grupo humano en la selección francesa del Mundial de Futbol, donde, en 1970, había un jugador y el resto eran blancos, y hacer lo mismo con la selección actual, donde hay ocho o nueve jugadores de esas características, originarios o descendientes de otros países de mayoría racial morena, como el barrio 18 de París. Otro ejemplo es el asesinato de los periodistas de la revista satírica Charly Hebdo, de manos de terroristas armados de Al Qaeda, en venganza porque se había publicado material periodístico contra Alá o Mahoma. Dos millones de franceses salieron a las calles a protestar por esas once personas acribilladas en enero de 2015. Aclaro: Uso este dato no por racismo, sino para señalar una dura realidad.
Guatemala no es la excepción, y la pirámide poblacional está situada por encima de quienes tienen entre 20 y 24 años.
Esto es importante de señalar porque en Francia el crecimiento anual de la población es de 0.6% y el crecimiento natural (no de emigrantes), con una tasa de fecundidad descendiente, de 1.56% hijos por mujer en edad reproductiva, en vez del 2.1% de hijos. Al descender la fertilidad y el porcentaje de hijos por mujer, más la natalidad inicial a mayor edad, por simple matemática en un plazo de cercanía imparable, el grupo donde sí se mantiene, o se supera ese porcentaje, será el dominante y ese cambio abarcará lo cultural y lo religioso, porque los cristianos en general no practican su religión en forma mayoritaria, mientras los musulmanes sí lo hacen y exigen la eliminación de símbolos no islámicos.
Otro elemento mundial importante lo constituye la falta de deseo de las mujeres jóvenes para ejercer la maternidad, en los 25 años de su vida, cuando pueden ejercerlo. Las explicaciones utilizadas por el grupo entre 20 y 35 años son querer desarrollarse en sus estudios y carreras, casarse o unirse en concubinato (vida en común sin las responsabilidades legales y religiosas del matrimonio). Guatemala no es la excepción, y la pirámide poblacional está situada por encima de quienes tienen entre 20 y 24 años; luego viene un bloque de 5 a 19 años y ya comenzó a descender. En todos los casos el número de mujeres es mayor al de hombres, en un 0.1%, pero su disminución asegura para un futuro cambios fundamentales en los próximos y cercanos cincuenta años.
En los países europeos y otros del Occidente económico la figura de la población es de dos pirámides, con los jóvenes cada vez en menor porcentaje del total. Japón encabeza, con 30%; Italia y Alemania, con 20%, de menor porcentaje del total y a veces es una figura causante de dolor debido a su alto número de ancianos, viudos, con alto porcentaje de esperanza de vida, y viven en asilos. La familia no tiene los lazos comunes en las latinoamericanas, como se comprueba en nuestro subcontinente y en los lugares de alta población hispana en Estados Unidos, donde ahora son víctimas de racismo despiadado, fomentado por las autoridades en los gobiernos republicanos e irónicamente por latinos con muchos años de residencia y papeles legales.