Escenario

Mia Oberländer: la ilustradora que destaca la fusión de la imagen y el texto para contar historias

A través de sus dibujos, Mia Oberländer hace de la ilustración un medio para contar esas historias que a veces son difíciles de decir con palabras. Así nació su amor por los cómics y su carrera como ilustradora.

Mia Oberländer

La ilustradora y escritora Mia Oberländer visitó Guatemala para compartir con otros ilustradores y amantes de los Comics en Filgua 2026. (Foto Prensa Libre: cortesía Mia Oberländer)

La artista Mia Oberländer se ha consolidado como una de las voces más singulares del cómic europeo contemporáneo y ha resaltado por exponer, a través de sus ilustraciones y cómics, temas como la identidad, la exclusión social y la percepción del cuerpo mediante un estilo artístico que combina humor, sensibilidad y experimentación visual.

La ilustradora ha llegado a escenarios internacionales con su novela gráfica Anna, que ha sido traducida a varios idiomas y por la cual fue galardonada con el Premio de Cómic Berthold Leibinger en el 2021. Su presencia en la Feria Internacional del Libro en Guatemala (Filgua) 2026 busca inspirar a otros ilustradores y demostrar que, por medio de este formato, se pueden contar importantes historias.

Mia Oberländer, que actualmente vive en Hamburgo, Alemania, compartió con Prensa Libre cómo ha sido su camino para convertirse en una artista de cómic e ilustradora no solo en Alemania, sino también en Europa.

Como toda niña, cuenta Oberländer, le gustaba dibujar y tenía afición por los cómics, ya que su padre los guardaba en el sótano. Fue a los 11 o 12 años cuando inició un proyecto que comenzó a introducirla en el mundo del dibujo: junto con una amiga elaboraba una revista y luego vendía copias a sus compañeros.

La artista confiesa que, en algún momento de su juventud, pensó que tendría que dejar los cómics y empezar a leer literatura "de verdad", es decir, libros sin dibujos ni imágenes. Su pasión por el dibujo no se apartó de ella y fue después del bachillerato cuando decidió entrar a la carrera de ilustración para libros infantiles, lo que le permitía escribir y dibujar en un mismo libro.

Esto la llevó a mudarse a Hamburgo. Sin embargo, tres semanas después se dio cuenta de que no era lo que quería, dado que sus ilustraciones no seguían el patrón de lo tierno, sino que buscaban contar historias desde su propio estilo.

Fue en la universidad donde conoció a una profesora que impartía Narración Gráfica, una de las primeras mujeres en desarrollar una nueva forma de utilizar el cómic como medio para contar historias, lo que la inspiró a buscar su propio camino.

Mia Oberländer se adentra a un nuevo de formato de comics con el que busca explorar temas sociales. (Foto Prensa Libre: cortesía Mia Oberländer)

¿Qué le llamó la atención del cómic y la ilustración?

Realmente la razón por la que me apasioné por hacer cómics fue porque tienes dos elementos: el texto y la imagen, y puedes jugar con ambos. Puedes escribir una frase y mostrar una imagen que diga exactamente lo contrario, que llegue a crear una tensión narrativa en la que el lector se pregunta qué es verdad.

Si escribes "es el mejor día de mi vida" y, al mismo tiempo, dibujas a una persona llorando, el lector empieza a preguntarse qué está ocurriendo y las interpretaciones tienen muchas posibilidades.

Creo que otro factor se debe a que hay cosas que son muy difíciles de expresar con palabras, pero hay sentimientos que son más sencillos de representar visualmente y otras cosas que funcionan mejor con palabras.

Para mí, el cómic ofrece muchísimas posibilidades para contar historias: puedes usar solo texto, solo imagen o ambas cosas al mismo tiempo.

¿Cómo es tu proceso creativo? ¿Es primero la imagen o la historia?

Creo que lo que viene primero es alguna emoción que me interesa; muchas veces nace desde la vergüenza. Un ejemplo es mi novela gráfica Anna, que profundiza sobre la autopercepción, sobre cómo te sientes en tu cuerpo.

Esta historia nació de un problema real, ya que mi mamá es muy alta y creció en un pueblo muy pequeño, donde decían que una mujer no debía ser delgada y alta porque eso no era femenino, que así no era una mujer.

Cuando mi hermana y yo empezamos a crecer y parecía que íbamos por el mismo camino, ella hacía un gran esfuerzo por decirnos que ser alta era bonito, que estaba bien, que era algo positivo. Pero yo no terminaba de creérmelo porque ella tampoco se lo creía del todo.

Al explorar esto, lo primero que llamó mi atención fue precisamente ese sentimiento tan fuerte que me llevó a adentrarme en tres mujeres llamadas Ana que miden cuatro metros o algo así y pasan el día intentando meterse en coches pequeñitos, siendo juzgadas por los vecinos.

Es una historia que es, al mismo tiempo, graciosa y cruel. Intenta mostrar un problema que, en realidad, no tiene solución. El personaje no puede ganar esa batalla y eso hace que conectes con él, ya que en la narrativa te da pena, deseas que le vaya bien y, al mismo tiempo, acabas sintiendo compasión también por ti mismo.

Entonces, mi proceso creativo consiste un poco en eso: sé que quiero hablar de una emoción, de un problema que tengo en la vida real, y voy coleccionando escenas, imágenes y situaciones que me recuerdan ese sentimiento o ese tema.

¿Qué oportunidades brinda el cómic para hablar de temas complicados de abordar dentro de la sociedad?

Bueno, creo que se debe, quizá, a que el cómic tiene la fama de que no exige nada de ti, de que solo sirve para entretener. Entonces, las personas no esperan que pueda explicarte algo importante y, precisamente por eso, estás más abierto a que lo haga. Cuando te das cuenta, ya has entendido aquello que quería contarte.

Creo que el cómic es una ventaja para poder desarrollar o hablar sobre temas que están presentes en la sociedad. El cómic es un medio, no un género, donde se pueden contar diversas historias, desde lo tierno para niños hasta temas complicados para los adultos.

La ilustradora se adentro apasiono por la Narración Gráfica, durante sus años de estudio y le dio un estilo único que la llevó a publicar su primer libro Anna. (Foto Prensa Libre: cortesía Mia Oberländer)

¿Cómo juegan a favor la ilustración y el cómic para fomentar la lectura?

Sabes, creo que la ventaja del cómic, primero, se debe a que realmente es más fácil leer un cómic, lo que ayuda mucho a la gente que no lee con frecuencia o que está muy acostumbrada a consumir videos de 30 segundos en el móvil y pasar inmediatamente al siguiente contenido.

El cómic ayuda porque constantemente hay elementos que captan tu atención: cambian las imágenes, aparece texto, cambian los colores... Es difícil aburrirse leyendo un cómic porque siempre hay algo con lo que conectar.

Además, si no dominas completamente un idioma, la imagen también te ayuda a entender lo que se está contando, lo que hace que el cómic se convierta en un puente entre culturas distintas e idiomas.

¿Cómo nació su segundo libro?

Mi segundo libro, que de momento todavía no está publicado en español, habla sobre conflictos familiares y discusiones dentro de la familia. Este también nació de un problema personal.

Yo me preguntaba cuánto sentido tiene discutir y buscaba una respuesta. Empecé, otra vez, a recopilar escenas y materiales. La idea inicial era encontrar la estrategia perfecta para discutir, pero terminé descubriendo que no era tan sencillo.

Al final acabé hablando de otra cosa: de cómo convivir con personas que piensan diferente, de cómo mantener una relación con alguien que quizá ayer dijo cosas que te parecieron terribles.

Vivimos tiempos complicados. Muchas personas sienten que están muy lejos unas de otras porque no comparten la misma opinión sobre determinados temas. Es muy fácil alejarse, pero de alguna manera también tenemos que volver a acercarnos, porque, si no, no sé qué pasará.

En el libro cuento todo eso a través de una historia familiar, aunque en realidad habla de cómo convivir con personas complicadas o con personas que quizá no nos caen del todo bien.

Oberländer a través de sus ilustraciones y cómics, temas como la identidad, la exclusión social y la percepción del cuerpo mediante un estilo artístico. (Foto Prensa Libre: cortesía Mia Oberländer)

ESCRITO POR:

Esdras Laz

Periodista de Prensa Libre para el área de bienestar, cultura y tendencias con varios años de experiencia en medios escritos y televisivos.