Por la libertad

La fuerza o la libertad

En el capitalismo, no el mercantilismo que vemos hoy en la gran mayoría de países, las personas tienen mucho mayor libertad de escoger.

En una discusión con unos amigos surgió el tema de socialismo en contraposición con el capitalismo.  El diálogo se pierde cuando las posturas se alejan de lo objetivo y se centran en ataques personales de cualquiera de los dos lados.  El capitalismo es moralmente superior al socialismo porque se basa en la libertad.   El socialismo restringe la libertad. 

El capitalismo es moralmente superior al socialismo porque se basa en la libertad. El socialismo restringe la libertad.

En el socialismo, los ciudadanos tienen que dar al gobierno forzosamente parte de sus ingresos y riqueza para los fines que un grupo de gobernantes consideran que es prioritario.  El socialismo hace gala de su generosidad y solidaridad quitándoles a la fuerza a unos para dárselo a otros.  No hay límite.  Cada vez se imponen más regulaciones y restricciones a los ciudadanos que dejan de escoger por si mismos, ya que el gobierno se ha atribuido muchas de sus decisiones y acciones.  Pero el denominador común es que todo lo hacen a la fuerza.  Se ayuda al prójimo a la fuerza.  Si los que gobiernan quieren algo, todos deben hacerlo.  Te quitan a la fuerza la tuyo para dárselo a otros incluso aunque tú no estés de acuerdo.  No hay moralidad cuando no puedes escoger, cuando no tienes libertad de actuar libre y voluntariamente.  Es un sistema de coerción creciente, pues cada vez los socialistas quieren más y más cosas que los dirigentes consideran que son más importantes que lo que los ciudadanos quieren.  Por ello, los sistemas socialistas tienen a anquilosarse.  Se acostumbra la gente a que el gobierno les otorgue la mayor parte de cosas a cambio de mayor seguridad y estabilidad, pero al final pierden esa dinámica de creación de riqueza.  Europa se pasó de la raya.  Crecieron con el capitalismo y luego fueron imponiendo medidas socialistas que cada día consumían más recursos. Muchas empresas están cerrando y trasladándose a otros países del mundo.  Las familias están agobiadas con altos impuestos.  Pero la gente quiere más gobierno.  ¿No es obvio que el exceso de regulaciones y socialismo están asfixiándolos?

En el capitalismo, no el mercantilismo que vemos hoy en la gran mayoría de países, las personas tienen mucho mayor libertad de escoger.  El verdadero capitalismo o economía de mercado implica menos regulaciones y leyes que restrinjan la libertad de los ciudadanos.  Quien quiere ayudar a otros lo hace con su propio dinero sin que nadie lo obligue.  Es pura cooperación, libre, voluntaria y espontánea.  Es verdad que una parte es forzosa al quitarte parte de tu riqueza para llevar a cabo las funciones del gobierno.  Pero, en el capitalismo, el gobierno no debe inventar funciones que no le corresponden ni que no sean prioritarias como lo son la seguridad y la justicia.  Incluso estas pueden llevarse a cabo en su mayor parte por entidades privadas de una mejor manera.   En el capitalismo, el que gana dinero lo hace sirviendo mejor a los demás, de lo contrario nadie le favorecería con sus compras.  Es el sistema de la persuasión por excelencia.  Lamentablemente, mucha gente confunde el capitalismo con el mercantilismo y cree que el mercantilista la favorecerá.  El mercantilismo utiliza la fuerza coercitiva del gobierno para llevar a cabo sus objetivos que no necesariamente son los de los ciudadanos. Más impuestos, más proteccionismo, productos más caros, menos decisiones libres de los ciudadanos. etc… Cuando tengas que elegir a tus gobernantes, no escojas al que más ofrece.  Eso es una mentira.  Escoge al que te diga que hará más pequeño el gobierno, disminuirá y simplificará los impuestos, eliminará la gran mayoría de leyes y legislación y dejará que las personas actúen libre y voluntariamente creando riqueza para todos.

ESCRITO POR:

Ramón Parellada

Empresario. Catedrático universitario. Director del Centro de Estudios Económico-Sociales (CEES).