
La noticia que antes esperaba a la madrugada, ahora puede comenzar su recorrido mucho antes, en una transformación que también ha cambiado la forma de hacer periodismo.
El reloj marca las 2 horas y los motoristas comienzan a prepararse para su jornada. Con la información ya lista, cada uno prepara sus alforjas con los ejemplares de Prensa Libre que serán entregados a los suscriptores.
Los voceadores empiezan a llegar a la planta para recoger sus paquetes y dirigirse a sus puntos de distribución.
La operación no empieza allí. Los ejemplares están listos poco después de la medianoche para que los paneles los recojan y comiencen su ruta hacia múltiples bodegas de reparto y los departamentos del país.
La cobertura es nacional. Esto ha sido así durante mucho tiempo para que todos los días, aproximadamente a partir de las 5 horas y salvo algunos inconvenientes, el lector ya tenga en sus manos el ejemplar de Prensa Libre del día.
En su portada, como se ha hecho desde hace 75 años, se destaca lo más importante ocurrido en las últimas horas.
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Pero mientras el papel todavía viaja por carretera, otra versión de esa misma noticia ya comenzó a circular.
El primer clic
“Una página con enlaces”, así describe Axel Vicente, editor de audiencias, el primer sitio web de Prensa Libre, publicado el 17 de enero de 1996, apenas meses después de que la primera conexión a internet llegara al país. Sin diseño gráfico ni módulos, era literalmente texto que corría hacia abajo. Ello bastó, sin embargo, para convertir al medio en el primer sitio noticioso guatemalteco en la red.
Lo que siguió no fue un salto, sino una acumulación lenta. En 1999 llegaron las fotografías y la publicidad, con las primeras secciones ya armadas. En el 2001, resúmenes tipo lead que facilitaban la lectura. Hacia el 2004, la web empezó a dar espacio a los suplementos y revistas que ya existían en papel, como Amiga.
Uno de los grandes cambios llegó en el 2009, cuando la Redacción se atrevió a salir del formato exclusivamente escrito y produjo sus primeras entrevistas y conferencias en video.
Dos años después, en el 2011, la página ganó dinamismo con videochats en vivo que invitaban a los usuarios a interactuar durante las transmisiones —un formato que, recuerda Vicente, se adelantó a lo que hoy se conoce como videopódcast—.
El impulso audiovisual terminó de tomar forma en el 2012, con el nacimiento de Prensa Libre TV: noticieros al mediodía y en la noche, y programas segmentados por interés, como Consultorio, dedicado a salud, nutrición y mascotas, o Diálogo Libre, enfocado en el análisis.

Así lucía Prensalibre.com en el 2004. El sitio, lanzado en 1996, incorporó ese año contenidos de las revistas de Prensa Libre y espacios de interacción con los lectores mediante encuestas.
Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL

En 1963, Prensa Libre adquirió su primera rotativa de gran capacidad, una Goss que imprimía periódicos de hasta 64 páginas a una velocidad de 30 mil ejemplares por hora. Monseñor Rodolfo Quezada tuvo a su cargo la bendición.
Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL
“Digital First”
“En el 2015 casi duplicamos el tráfico de lo que teníamos con respecto de los otros años”, recuerda Vicente. Ese momento fue “un parteaguas” para la información, ya que se adoptó el principio de digital first, con el cual toda la información debía publicarse primero en la web, antes que en cualquier otra plataforma.
No fue solo un cambio de flujo de trabajo, sino de mentalidad. Los periodistas dejaron de reservarse una historia para el día siguiente, porque para entonces ya era vieja.
Ese año nació también la sección “Ahora”, el feed noticioso de actualización constante que sigue vigente. Su lógica obligó a toda la redacción a compartir su cobertura en redes sociales en tiempo real, lo que alimentó un ciclo informativo continuo entre la calle, la web y la redacción.
El salto de tráfico que siguió, según Vicente, no se debió únicamente al rediseño técnico, sino a esa reestructuración interna que impuso la inmediatez como norma de trabajo, sin descuidar los valores que ya regían a los periodistas.
Casi una década después, en febrero del 2024, llegó el rediseño más reciente, esta vez, con la experiencia de usuario como eje: módulos más legibles, titulares pensados para captar la atención y mayor peso del video. El consumo de los usuarios ya no se parecía al del 2015 y el sitio tuvo que adaptarse.

En el 2015 nació la sección “Ahora”, un feed de noticias de actualización constante que continúa vigente. Su dinámica llevó a la Redacción a compartir las coberturas en redes sociales en tiempo real y generó un ciclo informativo continuo entre la calle, la web y la Redacción.
Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL

Guatevisión inició transmisiones en el 2003 y se consolidó como la apuesta televisiva del grupo, con una programación centrada en información, actualidad y contenidos nacionales.
Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL
Estrategia de redes
“Cada plataforma tenía su propia identidad”. Esa fue la premisa que guio, hacia el 2011 y el 2012, la primera estrategia de redes sociales de Prensa Libre, después de años de publicar contenido en esos canales sin un plan definido. Twitter —ahora X—, explica Vicente, perseguía la opinión más que la audiencia masiva; Facebook ofrecía un alcance amplio y se convirtió en la plataforma clave para construir comunidad. Esa lógica se ha transformado hacia el contenido visual, el video breve y los formatos que exigen captar la atención del usuario en segundos, como ocurre hoy en TikTok o YouTube.
El giro no solo cambió las plataformas, sino también el oficio.
A las habilidades tradicionales de reporteo y redacción se sumaron el manejo multimedia, la fotografía, el video, el posicionamiento SEO (sigla en inglés para optimización para motores de búsqueda), las narraciones digitales y, más recientemente, el manejo de bases de datos y nociones de inteligencia artificial. Antonio Barrios, jefe de la Redacción, lo resume, en una palabra: multiskill (multidestrezas o multihabilidades). Periodistas capaces de reportear, escribir, presentarse ante la cámara y dominar distintas plataformas.
Multiplataforma
“Cada vez hay más voces, pero cada vez hay menos ojos y particularmente ojos críticos y oídos abiertos para escuchar lo que está ocurriendo en los entornos”, plantea Otto Ángel, productor de Noticiero Guatevisión y Prensa Libre Radio, sobre la transformación de fondo del oficio: para él, el periodismo ya no se sostiene por sumar una voz más entre tantas, sino por convertirse en los ojos críticos de su audiencia.
Desde esa lógica se fue construyendo el resto del ecosistema: Guatevisión tuvo su primer impulso en el 2003, aunque la integración más intensa entre las redacciones de papel, web y televisión no ocurrió sino hasta el 2018.
En febrero de este año se sumó la pieza más reciente: Prensa Libre Radio, que no partió de cero, sino que se apoya en la información ya verificada por la redacción central.
Detrás de esa apuesta hay dos razones, según el gerente de Operaciones, Guillermo Bendfeldt: el tráfico vehicular de la capital, que mantiene a los conductores conectados a la radio durante sus trayectos, y la posibilidad de vender la marca en forma comercial y multiplataforma —papel, web, radio y televisión— en lugar de espacios aislados. Ambos formatos, dice, diversifican los puntos de contacto con la audiencia guatemalteca.
Ese ritmo, sin embargo, tiene un costo. “El mundo se está moviendo mucho más rápido que nosotros”, admite Bendfeldt, para quien el verdadero reto de la empresa ha sido diversificarse tanto comercial como periodísticamente al mismo paso que cambia la tecnología.
De la venta de ejemplares y la publicidad tradicional se pasó a la publicidad digital, el contenido patrocinado y los muros de pago que hoy sostienen la suscripción digital, un modelo que creció a medida que se multiplicaron los celulares y las redes sociales, y los lectores migraron hacia zonas cada vez más alejadas del centro de la metrópoli, donde entregar el periódico físico se volvió más complejo. Esa velocidad, dice Bendfeldt, cambió incluso los plazos de planificación: las estrategias que antes se diseñaban para cinco o 10 años hoy se replantean cada dos o tres.

Prensa Libre Radio 106.5 durante su primer día de transmisiones. La imagen corresponde al primer turno, de 5.30 a 8.00 horas, desde la cabina de la emisora.
Foto Hemeroteca PL
Periodismo intacto
“Prensa Libre no publica rumores”, expresa Barrios. Para él, la verificación de los hechos y la vigilancia sobre el poder son principios que no se negocian, sin importar cuántas plataformas se sumen al ecosistema.
Es, en cierto modo, la misma idea que sostuvieron Salvador Girón Collier, Álvaro Contreras Vélez, Pedro Julio García, Mario Sandoval Figueroa e Isidoro Zarco Alfasa en el primer editorial del periódico, cuando se comprometieron a que Guatemala recibiera, día a día, un “periódico moderno, informativo, variado y ameno”, con una función eficaz en el periodismo independiente y honesto del país.
Setenta y cinco años después, ese compromiso ya no cabe en una sola plataforma. Hoy, Prensa Libre ya no es solo un periódico, sino un ecosistema informativo en el que una misma noticia vive en múltiples formatos y se adapta a distintas formas de consumo.
La historia, al final, no es la de una imprenta que evolucionó, sino la de una manera de informar que tuvo que reinventarse una y otra vez para seguir cumpliendo la misma promesa: informar a la población guatemalteca de manera objetiva, independiente, honrada y digna.

