EDITORIAL

Odisea digital

El 23 de agosto se celebra a nivel internacional el Día del Internauta.

Las tendencias virales son una secuencia de temáticas y acciones reflejadas en internet, sobre todo en redes sociales, que van desde geniales originalidades hasta auténticas sandeces que resultan divertidas o repudiables, según los públicos, las generaciones, las culturas, las creencias, los gustos, las filiaciones, los niveles de escolaridad y otras categorizaciones. La imaginación multiplicada por velocidad crea asombros o absurdos, la información dividida entre versiones crea bulos y polarizaciones, la digitalización sumada a la inteligencia resulta en educación, construcción de conocimiento colaborativo y fomento de espíritu crítico; pero si a la conectividad personal se le resta la capacidad crítica, suelen surgir tsunamis de todo tipo, con todo y sus consecuencias.

El 23 de agosto se celebra a nivel internacional el Día del Internauta. De las redes sociales no, que tienen otra fecha propuesta. El 6 de agosto de 1991 se encendía la primera página web, en el Centro Europeo de Investigación Nuclear, en Suiza, como un portal para enlazar información e informarse entre documentos en texto.

No había fotos, videos ni memes. Solo era un proyecto para invitar a más científicos a informarse y aportar, intercambiar conocimientos. En 1994 se fundó la World Wide Web, entonces tan novedosa y hoy tan cotidiana. Para no alargar la historia, aquello que nació como una herramienta para organizar conocimiento terminó transformando la comunicación humana. En esencia, sigue manteniendo su objetivo, aunque en el camino hayan surgido tantas herramientas llamativas, útiles, lúdicas, así como riesgos que hace 35 años eran de ciencia ficción.

En 1992 había 10 sitios web, en 1994 eran alrededor de tres mil y en 1996 ya se contabilizaban unos dos millones. En enero de aquel año, Prensa Libre lanzó su primer portal en internet. En todo el planeta había 30 millones de internautas. Hoy se calcula que el 74% de los ocho mil millones de seres humanos utiliza internet a diario. Aquel término, internauta, tenía mucho de poético. Hoy tiene más funciones y posibilidades: leer, aprender, comprar, trabajar desde casa o cualquier lugar, entretenerse, organizarse, opinar y conversar.

Hoy, la web es una plaza pública global, con dos factores clave para el internauta: el tiempo disponible y la capacidad de juicio informado. Ya que se acaba de poner de moda La Odisea, de Homero, al navegar ese océano digital surgen sirenas engañosas, gigantes agresivos y remolinos algorítmicos que acicatean la polémica. Al igual que Ulises, toca navegar guiándose por los puntos de referencia fiables. Nunca habíamos tenido tanto conocimiento disponible y, a la vez, tantos rumores, bulos, manipulación y desinformación.

El Día del Internauta no es tanto un festejo como un desafío y un cuestionamiento. En el caso de Prensa Libre, se reafirma nuestra responsabilidad de ser un punto de referencia y fuente confiable de información en un océano encrespado de versiones. En este cierre de conmemoraciones de 75 años podemos decir que nos honra cuando el lector dice: “Lo vi en redes, pero fui a Prensa Libre para verificar”. La politiquería y sus adláteres fomentan a la confusión como método. La ciudadanía y la prensa independiente siempre buscan aportar soluciones, y no escollos, para llegar a buen puerto.

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