Salud y Familia

Viajes en familia: cómo estas experiencias fortalecen los vínculos, ayudan a salir de la rutina y crean recuerdos

Las relaciones familiares no solo se fortalecen en casa: cambiar de escenario puede ayudar a estrechar vínculos, conocerse desde otra perspectiva y generar un impacto positivo en sus integrantes.

Compartir una excursión en familia permite salir de la rutina, convivir en otro escenario y fortalecer los vínculos entre sus integrantes. (Foto Prensa Libre: Shuterstock)

La relación familiar es uno de los vínculos más importantes para el ser humano, pues no se limita a la convivencia diaria, sino que también implica encontrar apoyo, consejo y complicidad, especialmente entre hermanos.

Aunque para muchas familias estos lazos se construyen principalmente en casa, compartir en otros escenarios, como un picnic, una excursión, un viaje o incluso cocinar fuera del hogar, puede permitir que sus integrantes se conozcan desde otra perspectiva, fortalezcan su relación y creen recuerdos juntos.

Mónica Mayorga, psicóloga clínica, explica que muchas familias piensan en el tiempo compartido como un simple descanso: una tarde de juegos de mesa, una caminata, un viaje o cocinar juntos un domingo. Sin embargo, estos momentos cumplen una función más profunda: son espacios de aprendizaje.

Desde la psicología, Mayorga señala que, durante estas actividades, la familia aprende, muchas veces sin darse cuenta, a convivir. Una excursión familiar puede poner de manifiesto cómo sus integrantes responden ante momentos felices y frustrantes, así como permitir identificar aspectos que pueden fortalecer en su convivencia.

Estas experiencias también pueden convertirse en oportunidades para realizar actividades físicas y mantenerse en movimiento mientras se crean recuerdos. Ximena Fuentes, psicóloga clínica destaca que estos espacios pueden ser valiosos para fortalecer los vínculos, dado que permiten salir de la rutina y encontrarse en un contexto diferente al de las obligaciones cotidianas.

1. Se construye una historia familiar

Cuando se piensa en viajes familiares, es común imaginar una salida a la playa, un lugar turístico o un parque de diversiones. Sin embargo, las expertas destacan que actividades como caminar por la naturaleza, cocinar en un espacio natural o ir a acampar también tienen un impacto.

Las experiencias compartidas también contribuyen a construir una historia familiar, resalta Fuentes, dado que conocer un lugar, caminar juntos, probar una comida nueva o resolver algún imprevisto durante el viaje genera recuerdos comunes que posteriormente funcionan como referentes de identidad y pertenencia.

El recuerdo de “esto lo vivimos juntos”, resalta Fuentes, es importante para niños y adolescentes, ya que puede fortalecer la sensación de seguridad, conexión y pertenencia dentro de la familia.

Los viajes y las actividades familiares pueden convertirse en espacios para conversar, jugar, colaborar y conocerse desde otra perspectiva. (Foto Prensa Libre: Shuterstock)

2. Un lugar para pertenecer

Cuando una familia comparte una actividad de forma regular, se construye algo que no se logra solo con palabras: un sentido de pertenencia, explica Mayorga. En esos momentos, los integrantes tienden a sentir que forman parte de algo más grande que sus obligaciones individuales.

Disfrutar de estas actividades permite ir tejiendo una memoria en común. Las anécdotas de lo vivido pueden contarse después en las reuniones familiares, pueden surgir bromas internas y crearse tradiciones que se repitan año tras año. “Esa memoria compartida es, en el fondo, el tejido de la identidad familiar”, resalta.

Otro aspecto es que, en estos espacios, las jerarquías pueden suavizarse. Cuando un padre juega con su hijo, se crea una igualdad temporal que permite al niño ver a sus padres desde otra perspectiva, mientras que el adulto puede recordar que también puede equivocarse, perder o reírse de sí mismo frente a sus hijos.

3. Beneficios emocionales

Salir de excursión puede favorecer la reducción del estrés, estimular emociones positivas y ofrecer espacios de descanso y desconexión. Al realizar estas actividades en contacto con la naturaleza, mediante caminatas, juegos o movimiento físico, también se promueve un estilo de vida más activo y beneficioso para la salud integral.

En el ámbito social, compartir en espacios diferentes permite practicar habilidades como la cooperación, la negociación, la tolerancia, la comunicación y la capacidad de adaptarse a las necesidades de los demás, explica Fuentes.

Los momentos felices y los pequeños desacuerdos durante una salida familiar pueden convertirse en experiencias para aprender a convivir y resolver conflictos. (Foto Prensa Libre: Shuterstock)

4. Excursiones como un espacio para practicar la convivencia

Ya sea mediante una caminata, una excursión o un viaje, estos espacios pueden ayudar a practicar la convivencia. Según Mayorga, este no es un talento innato, sino una habilidad que se entrena, y las actividades en familia pueden funcionar como ensayos de convivencia social en un ambiente de bajo riesgo.

“Cuando los miembros de una familia comparten un espacio de juego o actividad, están practicando sin saberlo, temas como tener turnos, esperar, negociación y escucha”, agrega Mónica Mayorga.

5. Una ventana de observación

Para los padres, estas actividades también son una oportunidad para observar cómo sus hijos juegan y se relacionan: si les cuesta perder, si necesitan liderar, si se frustran con facilidad o si prefieren observar antes de participar. Esta observación puede ayudar a acompañarlos en la práctica de sus habilidades sociales.

Sin embargo, Fuentes señala que el beneficio no depende de que el viaje sea costoso, lejano o perfecto. Una excursión de un día, una visita a un parque o conocer juntos algún lugar cercano puede tener el mismo valor emocional. Lo importante es la calidad de la interacción. Incluso los pequeños inconvenientes de un viaje pueden convertirse en oportunidades para aprender a resolver problemas juntos.

Por eso, más que pensar en “vacaciones perfectas”, conviene pensar en experiencias de conexión. El bienestar familiar se fortalece cuando durante esos espacios existe presencia, escucha, participación de todos y oportunidad de disfrutar sin convertir cada momento en una obligación. Al final, muchas veces lo que permanece no es el destino, sino la sensación de haber compartido tiempo significativo con las personas que queremos.

Consejos para planificar una excursión o viaje

La operadora de turismo Andrea Pennington destaca que viajar o salir de excursión es una oportunidad para fortalecer los vínculos, porque permite salir de la rutina, compartir tiempo de calidad y vivir experiencias que posteriormente se convierten en recuerdos para toda la vida.

Por ello, organizar una salida que tome en cuenta los intereses de los integrantes de la familia y permita realizar actividades en conjunto puede contribuir a aprovechar estos momentos. Pennington comparte algunos sitios que pueden visitarse:

  • Antigua Guatemala: es ideal para una escapada cultural y gastronómica, donde las familias pueden caminar juntas, conocer su historia y disfrutar de actividades familiares
  • Lago de Atitlán: ofrece una experiencia más tranquila, con paisajes y la posibilidad de conocer diferentes pueblos y culturas
  • También existen opciones más cercanas y accesibles, destaca Pennington, como Finca El Pilar, Hobbitenango, parque ecológico Pino Dulce, Finca La Escondida, Erhco Park La Aventura, fincas de café o destinos de playa como Monterrico o El Paredón, dependiendo del tipo de experiencia que busque cada familia.
  • Si se cuenta con mayor presupuesto y la familia disfruta de la naturaleza, Semuc Champey, Petén y Tikal podrían ser otras opciones.

Consejos

  • Planificar con anticipación
  • Establecer un presupuesto familiar
  • Comparar qué incluye cada opción de viaje
  • Aprovechar excursiones grupales, promociones y reservas anticipadas
  • Buscar paquetes que incluyan transporte, alimentación y entradas

Las expertas consultadas coinciden en que, para crear recuerdos y explorar, no es necesario que un viaje sea costoso, lejano o perfecto, sino contar con un espacio donde la familia pueda convivir, estar presente y compartir.

Una caminata, un picnic o una excursión también ofrecen oportunidades para mantenerse activos y disfrutar del movimiento en familia. (Foto Prensa Libre: Shuterstock)

ESCRITO POR:

Esdras Laz

Periodista de Prensa Libre para el área de bienestar, cultura y tendencias con varios años de experiencia en medios escritos y televisivos.