Editorial

Llevar la luz

La libertad se firma hoy con espíritu crítico, coherencia ética e ingenio ciudadano.

Los avisos de la emancipación política de España, firmada el 15 de septiembre de 1821 en Guatemala, llegaron con retraso proporcional a la distancia, a lomo de caballo, a las entonces provincias de Centro América: 21 de septiembre a San Salvador, 22 de septiembre a Gracias a Dios, Honduras; 27 de septiembre a León, Nicaragua, en donde el aviso fue retenido y por eso a Cartago, Costa Rica, llegó el 13 de octubre.


Desde tiempos inmemoriales, el símbolo de una antorcha en movimiento continuo evoca la transmisión de conocimiento, libertades, ideales que iluminan un camino rodeado de oscurantismos. En el siglo XVIII, la Ilustración reavivó estas iconografías grecorromanas, que siguen teniendo peso semiótico muy extendido. En 1959 se organizó el recorrido de una antorcha desde Guatemala hasta Cartago, y en 1964 se oficializó como una tradición, la ruta de una antorcha centroamericana, para evocar la efemérides patria. De manera entusiasta, quizá prosaica, pero no por ello menos sincera, miles de jóvenes organizan caravanas con banderas, mantas y, por supuesto, fuego patrio.


Y es que la conmemoración de las fiestas patrias no es una negación de los problemas y realidades contradictorias presentes; tampoco es ignorancia sobre causas sistémicas, intereses, influencias o disputas de poder, ya sea en 1821, 1921 o 2026. Por el contrario, es volver a identificar ideales perennes —paz, libertad, integridad, conocimiento, solidaridad, justicia, verdad, amor— que apuntan a la dignidad de la persona y al desarrollo integral de las familias, las comunidades y la Nación. Tal aspiración, por supuesto, se enfrenta a las sombras de la ignorancia, la politiquería, la corrupción, los clientelismos, las intolerancias e incluso a la criminalidad organizada.


Ante agresiones perpetradas en años anteriores por hordas de incivilizados que lanzan bolsas de agua con hielo —y otras sustancias— a los participantes, dos departamentos y un municipio suspendieron la tradicional actividad de antorchas escolares. En efecto, la Policía Nacional Civil advirtió de que será detenido todo ofensor en estos actos. Ello no obsta para que los organizadores refuercen el propósito de esta actividad simbólica y fijen normas de conducta.


Sin embargo, la escena de gamberros socavando el entusiasmo patrio ajeno tuvo un emblemático paralelo esta misma semana, previa a la festividad patria, en diversos puntos del país: miles de guatemaltecos se dirigían a sus trabajos, estudios, negocios y actividades productivas, otros iban a una consulta hospitalaria, a efectuar un trámite o simplemente retornaban pacíficamente a sus hogares. Pero en el viaje se vieron saboteados sus propósitos y violentada su libertad de locomoción por decenas de allegados a la prepotencia, el oscurantismo y el abuso.


Pero no hay que perder la esperanza y se debe seguir construyendo la libertad: una nueva emancipación, renovada constantemente, en contra de la demagogia, de la polarización, de la manipulación de falsos perfiles. La libertad se firma hoy con espíritu crítico, coherencia ética e ingenio ciudadano: así como a lo largo de la historia se han develado las agendas ocultas, los discursos dobles, las hipocresías y las traiciones a los ideales, de nuevo la luz de los valores en acción volverá a evidenciar despropósitos sectarios.

ESCRITO POR:

ARCHIVADO EN: