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Trend de ChatGPT: Los riesgos de compartir en redes su foto creada con IA al estilo de los 80’s
Aunque participar puede parecer divertido, expertos advierten que la nueva tendencia de los años 80 también plantea riesgos para la privacidad.
Usuarios crean su foto ochentera usando inteligencia artificial. (Imagen ilustrativa Prensa Libre: ChatGPT)
De acuerdo con Kaspersky, empresa global de ciberseguridad que desarrolla software antivirus para proteger computadoras, teléfonos y redes contra programas maliciosos y otras amenazas digitales, subir selfies de alta calidad para recrear looks ochenteros puede implicar la entrega de información facial que facilite fraudes y suplantaciones.
Los peinados voluminosos, las hombreras, la ropa vintage y los retratos con apariencia analógica han invadido las redes sociales, ya que la nueva tendencia de los años 80 con inteligencia artificial invita a los usuarios a subir una fotografía actual para descubrir cómo se habrían visto hace décadas, al recrear su rostro con la moda de esa época.
Asimismo, a esta tendencia ya se suman nuevas versiones, como la que transforma a los usuarios en personajes de la antigua Grecia, manteniendo la misma lógica: subir una foto para que una herramienta de IA la procese. Sin embargo, aunque participar puede parecer divertido, expertos advierten que también plantea riesgos para la privacidad.
Esto se debe a que, para generar resultados más realistas, los usuarios suelen proporcionar fotografías claras y de alta calidad de su rostro, imágenes que pueden contener información suficiente para extraer o procesar características biométricas que requieren especial cuidado porque, a diferencia de una contraseña, no pueden reemplazarse.
Los riesgos del nuevo reto viral
Conforme a lo expuesto por Kaspersky, mediante tecnologías de reconocimiento facial, una imagen puede ser analizada para identificar características particulares de una persona y generar patrones que permitan reconocerla o diferenciarla de otras. Por consiguiente, en manos equivocadas, una fotografía puede combinarse con otros datos.
Esta información puede ser aprovechada para crear perfiles falsos, contenidos manipulados con IA, intentos de suplantación o campañas de fraude e ingeniería social más personalizadas y convincentes, de manera que el riesgo aumenta cuando los usuarios participan en tendencias sin revisar quién opera la plataforma que recibe su fotografía.
Dependiendo de las condiciones de cada servicio, una imagen cargada para generar un retrato podría quedar almacenada o utilizarse posteriormente para otros fines, incluido el desarrollo o entrenamiento de sistemas de inteligencia artificial (IA). Además, una selfie puede revelar más información de la que el usuario pretende compartir.
Frente a este escenario, la rapidez con la que aparecen y se viralizan estas herramientas de IA también puede hacer que las personas acepten condiciones sin revisarlas, dado que, según un estudio de Kaspersky, más del 27% de los usuarios en América Latina admite que no revisa los permisos que solicita una aplicación antes de instalarla.
¿Cómo reducir los riesgos?
“Estos trends muestran cómo un incentivo puede llevarnos a entregar información sin detenernos a pensar qué sucede después con ella. Una fotografía puede ser procesada para obtener características que ya no pueden cambiarse si esa información termina expuesta”, aseguró María Isabel Manjarrez, investigadora para América en Kaspersky.
Dadas las circunstancias, para reducir los riesgos, los expertos de Kaspersky sugieren usar solo aplicaciones conocidas y confiables. Por consiguiente, antes de subir su foto, hay que revisar quién está detrás de la herramienta y evitar páginas desconocidas que aparezcan únicamente porque la tendencia se volvió viral en las plataformas digitales.

