EDITORIAL
Autonomía técnica del Banguat debe continuar
La joya de la corona de la institucionalidad económica del país es la autonomía técnica e independencia política del Banguat.
La designación del actual ministro de Finanzas, Jonathan Menkos, como presidente del Banco de Guatemala confirma una práctica recurrente en varios gobiernos. De hecho, el titular saliente, Álvaro González Ricci dirigía la misma cartera cuando fue nombrado en el 2022, en cuya gestión logró ejercer autonomía. Ahora, la cuestión relevante está en los planes que tenga para regir la banca central y hasta dónde estará dispuesto a sostener criterios técnicos aun cuando estos resulten incómodos para quien lo nombró. Es una designación que genera expectativas, pero también preguntas. Y la principal no tiene que ver con su capacidad técnica, sino con la independencia que deberá demostrar ahora que pasa de administrar la política financiera del Gobierno a dirigir una institución cuya autonomía es esencial para la estabilidad monetaria, cambiaria y crediticia.
La pregunta que titula este texto se basa en la trayectoria peculiar del economista Jonathan Kiril Thomas Menkos Zeissig, quien trabajó alguna vez en el Banco de Guatemala, estudió en el exterior y durante una década, entre el 2012 y el 2022 dirigió el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales, entidad desde la cual se destacó por ser una voz crítica del endeudamiento público, de la opacidad en el gasto y de las decisiones fiscales que podían comprometer la sostenibilidad de las finanzas del Estado.
En el 2023 fue electo diputado y luego fue nombrado ministro de Finanzas, desde donde administró una realidad distinta y avaló presupuestos con un crecimiento importante del financiamiento mediante créditos, incluyendo el anteproyecto para el 2027. El propio Icefi, institución que Menkos dirigió, cuestionó la propuesta de endeudamiento, los pocos controles sobre ciertos bolsones de gasto —como los Codedes— y la proporción de fondos destinados para inversión.
“Si el presupuesto estuviera bien ejecutado, no importaría mucho el nivel de endeudamiento, pero la verdadera preocupación es que son recursos que no estamos seguros ni claros de qué tan estratégicos y transparentes vayan a ser ejecutados”, analizó Menkos desde el Icefi, cuando se discutía el presupuesto del 2018, quizá en un contexto distinto, pero con similares consecuencias. Queda claro que una cosa es analizar la política fiscal desde fuera y otra asumir la responsabilidad del ente rector de las políticas y estrategias económicas nacionales. Desde el Banco de Guatemala, a partir del 1 de octubre, Menkos tendrá bajo su responsabilidad mantener la autonomía técnica de esta entidad fijada desde su origen.
Hay que mencionar una plana que le fue enmendada al ahora saliente ministro de Finanzas cuando hace dos meses avaló el cierre de varios accesos de búsqueda en el portal Guatecompras, prácticamente la única ventana para que el ciudadano se asome a las adjudicaciones públicas y una herramienta clave para investigadores, periodistas y políticos de todo el espectro partidario. Hace 20 días, el presidente Bernardo Arévalo anunciaba, tras un fuerte clamor multisectorial, la suspensión de tales opacos cambios.
En todo caso, se espera que la experiencia de Menkos se conjugue con la misión técnica de la banca central. Para tal efecto, cuenta con la colaboración de dos perfiles de alto nivel y gran experiencia en el Banguat: José Alfredo Blanco, vicepresidente y funcionario con 30 años de carrera, y Juan Carlos Catalán, superintendente de Bancos, con 28 años de labores. La joya de la corona de la institucionalidad económica del país es la autonomía técnica e independencia política del Banguat, y así debe seguir, sobre todo en un entorno internacional tan volátil.