Editorial
Diputados irresponsables acicatean bloqueos
Si quieren otorgar el bono, que renuncien al autoaumento, que limiten el número de “asesores” y allegados, que ahorren recursos y lo financien con fondos del Legislativo.
Un combo de 53 diputados que seguro se creen muy listos urdió, en agosto último, un supuesto festejo para congraciarse con salubristas y tratar de atraerlos a sus redes clientelares y electoreras. Encabezados por José Chic, sí, el mismo que presume de ir a fiscalizar entidades en busca de malos gastos, presentaron una iniciativa que crea un llamado “Día del Salubrista” como excusa para erogar un bono que le costaría a la ciudadanía la bicoca de Q191 millones anuales. Dentro de esa cincuentena de abusadores del erario hay auténticas “firmas” de integrantes de todas las bancadas, incluyendo algunas que se creen muy cabales. Con ello, la onerosa e irresponsable iniciativa 6813 exhibe a todas esas agrupaciones como parte de la misma miasma oportunista.
Si quieren otorgar el bono —con toda la perorata futil que ponen en los considerandos de la propuesta—, que renuncien al autoaumento, que limiten el número de “asesores” y allegados, que ahorren recursos y lo financien con fondos del Legislativo. Y ni así sería una solución justa para la ciudadanía que con sus impuestos sufraga esta clase de dislates.
Para más afrenta contra la ciudadanía, salieron esta semana los ávidos beneficiarios a bloquear rutas y calles para escenificar una presión de sainete, pero, sobre todo, como una muestra de total irrespeto a los tributantes. Detrás de estos grupos están los mismos esquilmadores de fondos públicos, que enarbolan consignas comunistas pero se escudan detrás de derechos democráticos que tal ideología ni conoce ni respeta. Se quieren beneficiar de los procesos institucionales, ayudados por la irresponsabilidad de congresistas demagogos, que de esta manera se hacen corresponsables del impacto vial que padecen los conciudadanos.
El guatemalteco de a pie, que con su trabajo produce y paga impuestos, no tiene privilegios ni plazas fijas para familiares. Pero no es el único caso de abuso contra el erario y la libre movilidad: la semana recién pasada regresaron con amenazas, prepotencia y alardes violentos los piquetes de supuestos exmilitares, a los que otro grupúsculo de legisladores busca otorgar pagos de retiro bajo manidos discursos supuestamente nacionalistas contenidos en la iniciativa 6565.
Ya lo intentaron una vez en 2025, pero ahora que se acerca el año electoral es mucho más clara la intencionalidad politiquera de estos representantes, pero no de la ciudadanía, sino del dispendio desbocado. Varios de estos diputados presumen hasta de ser “conservadores” y con una supuesta línea de “derecha”, pero quieren socializar las pérdidas, los fallos estatales y, por supuesto, la compra anticipada de votos. Para más señas, entre ambas iniciativas hay nombres coincidentes, aunque solo basta estar en una de las listas para demostrar la falta de escrúpulos.
El paso por la 8a. avenida, en la parte trasera del Congreso, está bloqueado por una champa de supuestos veteranos. El Ministerio de la Defensa carece de registros fiables y no se puede documentar su pertenencia. Los salubristas amenazan con proseguir la extorsión vial, que no tiene justificación alguna y menos aún si es, como se dice popularmente, a compadre hablado. Las fuerzas de seguridad ya deberían actuar de oficio para advertir de las consecuencias civiles y penales de bloquear tramos, y actuar en consecuencia, no solo por el perjuicio que causan, sino para sentar precedentes ejemplares que conduzcan al cese total de esta práctica, que ya debería ser penalizada: pero para eso no tienen tiempo los 53 que muy probablemente ansían reelegirse.