EDITORIAL
Boato de 15 años atrajo atención hasta de EE. UU.
El tema de fondo es que la fiesta atrajo la atención de la Embajada de Estados Unidos.
Decía el gran poeta Gustavo Adolfo Bécquer: “La ostentación es la señal de la falta de mérito, así como el orgullo es la señal de la falta de dignidad”, una afirmación que podría contrastarse contra múltiples casos de notorio y súbito enriquecimiento de exfuncionarios e incluso autoridades elegidas, que —según lo exhibe la historia— puede provenir de contratos amañados, sobresueldos ilícitos, coimas por hacerse de la vista gorda o tratos con grupos delictivos, entre muchos otros factores que incluso pueden combinarse en abyectas distorsiones del fundamento ético y sentido legal del poder público.
Si atención pública era lo que buscaba la alcaldesa de Zacapa, Xiomara Ovalle, al celebrar la fiesta de 15 años de su hija con ostentación —incluidas sesiones fotográficas previas en México— en una exuberante fiesta, lo consiguió. Pocas veces se ha visto en Guatemala tanta ornamentación y boato, con preparativos al detalle, músicos, animadores y hasta influenciadores bajo contrato. El costo de tal conjunto de elementos dista mucho de las posibilidades del ciudadano promedio. El primer cuestionamiento fue cómo pudo costear la jefa edilicia zacapaneca dicho dispendio. La excusa fue que sus familiares la apoyaron.
El tema de fondo es que la fiesta atrajo la atención de la Embajada de Estados Unidos, que la calificó de “narcoquinceañera” y cuestionó directamente los vínculos familiares de la funcionaria con personas condenadas o requeridas por la justicia estadounidense por delitos relacionados con el trasiego de sustancias ilegales. En efecto, el esposo de la alcaldesa, Sergio Fernando Cifuentes, exconcejal de la comuna de Zacapa, es exconvicto y confeso por narcotráfico. Fue capturado en 2017 y extraditado en 2023. Cumplió una sentencia abreviada.
La sede diplomática también aludió a Haroldo Waldemar Lorenzana, buscado para extradición: “Por si fuera poco, su querido cuñado, Haroldito, es requerido por la justicia estadounidense por narcotráfico y señalado por sembrar terror en Zacapa y Guatemala. Nuestra tolerancia: cero. Punto”, añadió el tajante comunicado, que incluyó un mensaje referente a las elecciones generales de 2027 en cuanto a la necesidad de transparencia y de combatir la infiltración de financiamiento proveniente del narco. “De cara a las elecciones del 2027, la vigilancia debe extenderse a todos los niveles: presidencial, le-
gislativo y municipal (…). ¡Todos debemos tener tolerancia cero frente a los narcopolíticos!”, finalizó el comunicado.
La atención generada por el lujoso festejo llevó a que varios medios reportara también la asistencia de la diputada por Zacapa, Carolina Orellana, quien ya dejó entrever su aspiración a una reelección y que ha figurado en varios videos de redes sociales junto a la alcaldesa Ovalle, anunciando convenios de ayuda para comunidades.
Por si fuera poco, una casa registrada a nombre de la alcaldesa Ovalle estaba en una lista de cateos, ejecutados en abril, relacionados con la desaparición de Claudia Pamela Rivas, quien era directora financiera de la Municipalidad de Huité, Zacapa, y cuyo paradero se desconoce desde el noviembre de 2025. Esto no prueba en manera alguna que la alcaldesa esté involucrada en el caso, pero despierta dudas, así como lo hace el origen real de los fondos que implicó el extravagante festejo y sus preparativos. Como mínimo, ya se debería haber solicitado a la Intendencia de Verificación Especial una revisión de los recursos de los supuestos donantes, así como las formas de pago a todos los proveedores.