CATALEJO

Cifras del gobierno y de Pérez Molina

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COMO HE MENCIONADO en otras ocasiones, las encuestas —políticas, sobre todo— tienen poco espacio para las sorpresas. En realidad les otorgan cifras a criterios, a percepciones, a análisis realizados dentro de un mínimo de lógica y de balance. En la segunda encuesta de Prensa Libre, cuyos resultados se están publicando desde el lunes, incluso el ascenso de Jimmy Morales ya era mencionado y rumorado desde hace algunas semanas. Lo mismo ocurre con el descenso ya notorio e innegable de Manuel Baldizón, víctima de sí mismo, en especial de su decisión de no aceptar los criterios de los asesores. Sandra Torres, por su parte, ya se vislumbraba como estancada en un porcentaje situado alrededor del 15% de la intención de voto.

EL CASO DEL presidente Otto Pérez Molina tampoco provoca ninguna sorpresa. El resultado de un 88% de los guatemaltecos en su contra se vuelve, en cierta manera, peor al compararlo con el 56% de los ciudadanos para quienes no debe renunciar, como lo exigieron numerosos sectores sociales y sobre todo los asistentes a las concentraciones sabatinas frente al Palacio Nacional. El parecer de los ciudadanos de 18 a 24 años es el único donde el porcentaje es del 53%, pero podría oscilar entre el 56 y el 50%. Este resultado convierte a la aprobación de su gestión en un resbaladero, de 79% en 2013; 64% en 2014; 37% en abril y 12% en agosto del 2015, lo cual significa un descenso de 62%. En los últimos tres meses bajó 25%.

EL DESCENSO DEL GObierno va muy paralelo: de 70% en 2013, a 56 en 2014, 32 en abril de este año y 15 en la encuesta hoy comentada. Los peores números son el 6% del nivel BC1, 9% del C2-C3, 10% de la capital, 13% de los hombres y 15% de todas las divisiones por edades. Las cifras de la exvicepresidenta son igualmente duros: su desaprobación subió así: 30% en 2013, 39 en enero de 2014; 64 en abril de 2015 y 92% en la encuesta. Esos enormes porcentajes de desaprobación son compartidos con el del Congreso: 85%. Son las peores cifras obtenidas por un presidente guatemalteco desde cuando comenzaron a haber mediciones para conocer el pensamiento de los ciudadanos al respecto de la vida y personajes políticos del país.

SI LAS ELECCIONES HUbieran sido realizadas antes de los sucesos de abril, y del conocimiento público los casi increíbles niveles de corrupción y de quienes la han realizado, muy probablemente los resultados hubieran sido distintos, sobre todo en el tema de la popularidad y la confianza de quienes encabezan el Gobierno. Pero las reuniones de miles de ciudadanos decepcionados y hartos de los desgobiernos desde el inicio de la etapa democrática electoral, abrieron las puertas a la participación y rompieron los candados para la libre expresión de los ciudadanos guatemaltecos. Y siendo el grupo mayoritario el de quienes tienen de 18 a 40 años, se puede ver en el horizonte un cambio a los desafortunados temores y pusilanimidad sociales.

EL OTRO GRAN TEMA, ES decir el apoyo popular a la Cicig, no solo fue abrumador en el 87% de su promedio nacional, sino en el 96% de los capitalinos, 92% en el interior urbano y 85% en el área rural. (Esto entre quienes la conocen). Por último, al analizar los porcentajes obtenidos en los otros diez participantes, solo uno tiene la edad para una nueva intentona. El resto son agrupaciones colocadas en el pabellón de los moribundos y se sumarán a los más de 30 partidos esfumados en la nada, y de ilusiones personales por llegar a la silla presidencial. El amanecer del 6 de septiembre será un día doloroso para estos ciudadanos, cuyo único consuelo será contarles alguna vez a sus nietos “yo fui candidato a presidente de Guatemala”.

ESCRITO POR:

Mario Antonio Sandoval

Periodista desde 1966. Presidente de Guatevisión. Catedrático de Ética y de Redacción Periodística en las universidades Landívar, San Carlos de Guatemala y Francisco Marroquín. Exdirector de la Academia Guatemalteca de la Lengua.

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