EDITORIAL

Un reto para todos los guatemaltecos

La decisión del juez Miguel Ángel Gálvez, quien decidió continuar hasta el martes la audiencia de primera declaración contra el expresidente Otto Pérez Molina, hizo que la atención nacional se centre en el suceso más importante de muchas décadas, por sus posibles efectos: las elecciones que se celebrarán mañana en todo el país.

El proceso del expresidente Pérez Molina ya se encuentra en los cánones jurídicos. Su abogado defensor expuso las razones por las cuales considera que no es culpable su cliente, y poco antes los fiscales del Ministerio Público y de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala habían solicitado ligarlo a proceso. A partir de las cuatro de la tarde de ayer, el centro de la vida política nacional se trasladó de la sala del Tribunal a todo lo relacionado con los centros de votación instalados en todo el país.

Los ciudadanos necesitan tomarse un tiempo para meditar respecto de quién será el candidato al que favorecerán con su voto, y por qué causas. El resultado de la encuesta de este diario publicada el jueves indica que un tercio de la población aún no ha decidido por quien votar, y también señala que existe un empate técnico entre los candidatos ocupantes de los primeros puestos. Esto hace que sea muy difícil predecir quiénes serán los aspirantes que pasen a la segunda vuelta electoral, lo cual también obliga a que los votantes participen de manera mayoritaria.

En el campo de las actividades electorales, los sucesos de ayer despiertan preocupación. El partido Líder desacató las reglas que impiden la propaganda política 48 horas antes de las elecciones; es decir, desde el viernes, pero además desafió a las autoridades, que le habían prohibido hacer cualquier promoción. La falta de contundencia del Tribunal Supremo Electoral ha despertado preocupaciones y muchas críticas ciudadanas.

Otro factor que puede influir en la afluencia a las urnas es el clima. Ayer, el día estuvo nublado y lluvioso en buena parte del territorio nacional, en especial del área capitalina, donde se encuentra un sector predominante de la votación, aunque lugares como Quetzaltenango, San Marcos y Quiché también pueden ser determinantes en el resultado.

La participación ciudadana es un derecho cívico al que todos tienen acceso, pero al mismo tiempo es una obligación. Quien no llega a las urnas no tiene posteriormente posibilidades de criticar a gobernantes que incumplan. Es equivocado que sea una actividad obligatoria con sanciones por no realizarla, porque una de las bases de la democracia debe ser la libertad de escoger entre varias posibilidades. Pero se puede convertir en un acto irresponsable que por ello debe ser repudiado.

Las campañas para convencer al ciudadano de no votar tienen mala intención o están promovidas por personas que inescrupulosamente buscan beneficiarse de esa ausencia, porque significa votar aspirantes nefastos. El país se encuentra a pocas horas de ser el escenario de una contienda electoral cuya importancia ha sido la mayor desde 1984. Los jóvenes, especialmente, deben asumir su papel para que los políticos tengan claro que Guatemala cambió.

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