Subrayó que “esta medida de ordenamiento pesquero permitió proteger el período de mayor reproducción de las langostas en el Caribe” , en aplicación de la legislación regional sobre la captura de esta especie.
La prohibición rigió para Belice, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y la República Dominicana, excepto El Salvador, único país miembro del SICA sin aguas en el Caribe.
Esta fue la tercera veda simultánea de la langosta en el Caribe centroamericano desde 2010, medida enmarcada en la Política de Integración de Pesca y Acuicultura del Istmo Centroamericano.
El SICA destacó que “el éxito de la iniciativa” se debe al apoyo de las instituciones públicas de cada país y las regionales, comercializadores y, en particular, de los pescadores artesanales e industriales.
Los pescadores han comprendido que la veda de la langosta “contribuye a la sostenibilidad de esta pesquería” , y “garantiza la disponibilidad del recurso para su comercialización futura, que a su vez beneficia la seguridad alimentaria regional” , agregó.
Centroamérica obtiene al año ingresos por unos US$450 millones por la exportación de langosta, sector que genera alrededor de 60 mil empleos directos, según datos oficiales.
Con esta tercera veda se prevé que la región aumente sus ingresos en unos US$50 millones y haya “un pequeño repunte en la producción” de langosta, dijo el director de la Organización del Sector Pesquero y Acuícola del Istmo Centroamericano, Mario González, el 27 de febrero pasado en Tegucigalpa, donde se anunció la prohibición.