Dos de las recomendaciones de los expertos de este instituto vinculado con compañías de seguros de cara al comienzo de la temporada de huracanes en el Atlántico, el 1 de junio, son instalar “contraventanas especiales” y hacer que las “puertas abran hacia afuera y no hacia adentro”.
Una primera conclusión de las pruebas es que, tras medir el impacto destructor de un ciclón con vientos de 155 kilómetros por hora, una “vivienda construida con materiales estándares quedó destruida segundos después de que saltara la puerta principal”, mientras que otra construida con materiales reforzados aguantó mejor, aunque finalmente se desplomó.
Es decir, que una vivienda de construcción convencional sufrió un daño cinco veces superior al de una casa construida con los estándares de IBHS.
Sin embargo, los costos de la segunda apenas suponen un 3% más que los de la primera, explicó ese centro.