“Esta planta es la más moderna de América”, dijo Jorge Antillón, directivo de BASF, empresa que busca aprovechar las oportunidades generadas por el ambicioso programa de infraestructura del Gobierno de Panamá.
El plan panameño, que contempla inversiones por más de US$14 mil millones, incluye construcción de hospitales, autopistas, escuelas y puentes sobre el Canal, y un metro en la capital, que será el primero en Centroamérica.
“Eso —los planes gubernamentales— para una compañía que produce aditivos es algo muy interesante”, dijo Ralph Schweens, presidente de BASF para México, Centroamérica y el Caribe.