SIN FRONTERAS

Xela marca el camino

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Las imágenes reflejan dos países que poco tienen que ver, el uno con el otro. En las calles de Xela, esta semana, unos chicos de escuela caminan en el inaugural desfile de la feria anual. Los chicos, en sus años adolescentes, cargan una manta que dice, que grita al país, un respaldo y una afrenta. El respaldo para Velásquez, el comisionado de la Cicig, que impuso pulso contra la corrupción y la impunidad. “Mostramos nuestro total apoyo”, dice la manta, a la comisión internacional y al funcionario de Naciones Unidas. Y la afrenta es contra Jimmy, que en la foto aparece con su corbata celeste y la banda presidencial… tal vez. No se ve a ciencia cierta, pues sellado tiene encima un texto contundente: “NON GRATO”. En mayúsculas, el rechazo —dice la manta— “por sus decisiones autoritarias de alto riesgo”. Y se mira ahí en la foto, a los chicos, serios, con sus miradas hacia el frente. Con la manta —en alto— abren paso al desfile. Detrás, los abanderados, los símbolos y el pabellón. Hay que ver qué propuesta nos hacen desde Xela: la reflexión, antes que la imposición. Jimmy y lo que representa es “non grato”, un “autoritario”, y un peligro.

Como mares contrapuestos, las olas de Occidente se estrellan contra las consignas que se imponen en la capital. Aquí, las manifestaciones masivas tienen fines diferentes. Tan solo hace unos días, el domingo pasado, las iglesias se impusieron con un mensaje en el pensamiento colectivo. Con los lemas de “la vida” y “la familia”, motivaron al ciudadano a lo que consideran prioritario. Y es curioso como, en medio de la disyuntiva política más importante de las últimas décadas, se ve en las fotos, un océano de camisas blancas, a los capitalinos felices, alegres, mientras coincidieron con el llamado que hicieron los políticos de turno: Felipe Alejos; Galdámez, el diputado; el hijo de Arzú, y tantos otros más que transmiten —digamos— una imagen poco moralista. “Pero eso no importa”, me dijeron varios conocidos que acudieron a la marcha, cuando fueron cuestionados. Insisten ellos en que no se dejaron manipular, y que la coincidencia —a pocos meses de las elecciones generales— fue meramente coincidental.

Las manifestaciones a favor del comisionado y la Cicig están siendo menos evidentes en la capital, que en los demás departamentos. A lo de Xela supe que se sumaron manifestaciones en Antigua, en Quiché y otras ciudades. Los intereses del área rural, en evidente contradicción con lo que presentan los eternos aliados del poder: el sector económico organizado, las iglesias y el Gobierno. Ingenuo sería pensar que esa marcha religiosa se dio en estos días por pura casualidad. Absurdo sería creer que los aplausos para el presidente por los miembros de Agexport no traen implícito el respaldo al cierre de la Comisión y la prohibición de ingresar al país del comisionado Velásquez.

Vi en las redes sociales una multitud de manifestaciones de esperanza, personas que vieron la foto de esos chicos en el desfile de Xela. En lo personal también me alegré. No solo por su posición a favor de la lucha contra la corrupción e impunidad, sino por su valor de presentar una reflexión política, antes que los símbolos patrios, en el mes de la Independencia. En esta semana de septiembre, anticipamos ver a los políticos de siempre cantando sus estrofas vacías, alzando sus manos al pecho, tiesos, como si sufrieran de un calambre muscular. Desanimarán —sin duda— a cuestionar al poder, a apoyar un cambio, y a atrevernos a construir un nuevo país. Escucho también que el veinte de septiembre se convoca a una concentración de apoyo a la Cicig. Ojalá que la masa capitalina escuche esta vez el llamado, que con sensatez y razón, nos proponen desde los departamentos. Y desde Xela, donde esos chicos orgullosos nos abrieron el camino.

@pepsol

ESCRITO POR:

Pedro Pablo Solares

Especialista en migración de guatemaltecos en Estados Unidos. Creador de redes de contacto con comunidades migrantes, asesor para proyectos de aplicación pública y privada. Abogado de formación.