¿Cómo cuidar a un cachorro huérfano?

Un perro recién nacido que pierde a su mamá requiere de apoyo humano que cuide de cerca su alimentación, temperatura y defensas para que tenga un desarrollo y socialización saludables.

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Cuando un cachorro queda huérfano, los primeros días son clave para su sobrevivencia y lograr que su organismo termine de madurar y fortalecerse. De acuerdo con José Daniel López, zootecnista de El Arca de Noé, estos cuidados son indispensables:

Alimentación y funciones digestivas

El alimento indicado en las primeras 12 horas de vida es el calostro, ya que contiene todos los nutrientes vitales para el cachorro. De no contar con este líquido, su esperanza de vida puede reducirse dos a tres años, señala López.

Posteriormente puede ser alimentado con fórmulas especiales para carnívoros, pues no debe suministrársele ningún otro tipo de leche. La manera correcta de proveerla es en un biberón, a una temperatura entre 28 a 32 grados Celsius, cada dos horas en los primeros tres días de vida, y luego cada tres horas. En la segunda semana de edad, la alimentación es cada cuatro horas o según lo requiera el cachorro.

Otro aspecto importante es estimular su sistema digestivo para una buena función intestinal. Ello requiere frotar sus genitales con un paño húmedo por unos 21 días, hasta que el cachorro ya tenga control de sus necesidades.

Sistema termorregulador

La capacidad de controlar la temperatura corporal está ligada al cuerpo y presencia de la madre. En caso de orfandad, el dueño del cachorro debe “ponerle una fuente de calor como una lámpara con foco infrarrojo o una manta térmica, no una sábana”, recomienda el zootecnista.

Descartar enfermedades y fortalecer su sistema inmune

Lo ideal es que el cachorro sea revisado por un veterinario en las 48 horas posteriores a su nacimiento. Esto permitirá evaluar su condición física, defectos congénitos y recibir la asesoría específica para su cuidado.

La desparasitación debe realizarse entre los 21 y 25 días de nacido, cuando el cachorro ya consume otros alimentos diferentes a la leche y está más expuesto a parásitos en su organismo. Además, “es más propenso a enfermedades letales propagadas por ectoparásitos, como pulgas o garrapatas, así como al insecto flebótomo, atraído especialmente por cachorros”, resalta López.

La vacunación debe realizarse entre las seis y ocho semanas de edad para prevenir enfermedades como el moquillo. Entre los cinco y seis meses y medio es el momento ideal para la castración, con el fin de evitar problemas hormonales futuros.

Alrededor de los 28 días o mes y medio de vida, los cachorros empiezan a mostrarse más independientes. Sin embargo, es importante recordar que una mascota siempre necesitará del cuidado de su dueño para atender necesidades específicas en cada etapa de su vida.

Un cacharro con buenos hábitos

La madre de los cachorros no solo satisface la necesidad de alimento, también influye en el comportamiento. Por ejemplo, al compartir en el comedero, enseña a respetar las jerarquías. En el caso de un perrito huérfano, el dueño tendrá que buscar la ayuda de un profesional para enseñarle buenos hábitos sin lastimarlo.

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