¿Estás listo para tener un reptil como mascota?

A continuación encontrarás algunos consejos para preparar tu hogar para recibir a este nuevo miembro de sangre fría, en la familia.

Son muchos aspectos los que debes tomar en cuenta antes de tomar esta gran decisión. Primero, debes descartar la idea de extraerlo de su estado salvaje en la naturaleza, pues ellos no se adecuan al cautiverio ni al trato con personas. Si lo haces, cometerás el delito de Tráfico Ilegal de Flora y Fauna, estipulado en el Artículo 82. (Modificado por el Decreto 110-96 del Congreso de la República) de la Ley de Áreas Protegidas del Consejo Nacional de Áreas Protegidas, CONAP.

 

Para tener un reptil como mascota, debes avocarte a una pet shop o tienda de mascotas autorizada y registrada en el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación de la República de Guatemala, MAGA, en el CONAP y en la Unidad de Bienestar Animal. La factura que emite la tienda de mascotas es el documento que legaliza la procedencia del reptil y asegura que ha sido traído desde un criadero registrado, destinado para la comercialización de estas especies. Algunos de estos criaderos se ubican en Guatemala, EE.UU., México y Europa.

¿Qué necesito para tener un reptil como mascota?

Debes asesorarte con un profesional en estas especies y con la tienda de mascotas en donde la comprarás. Estos animales necesitan una preparación previa del hábitat, el cual debe tener todo lo necesario para que la mascota exótica no sufra o incluso se enferme por la falta de algunos elementos. Los parámetros varían según la especie y algunos de estos son:

Un hábitat: una pecera, acuario o un terrario. Algunas especies necesitan agua todo el día como algunas tortugas. Otras necesitan estar un tiempo en el agua y otro en la tierra.

Hidratación: un bebedero, ya sea una fuente o un recipiente con agua.

Fuente de calor: este puede ser un foco UVB u otra fuente de calor según la especie. Algunas serpientes necesitan focos infrarrojos y algunas tortugas necesitan luz solar para digerir y regular su temperatura, por ejemplo.

Fuente de sombra: un área fría alejada del calor para que puedan termo regularse.

Recipientes: para comida, bebida o baño, depende de la especie.

Estructuras de confort: en el caso de los reptiles arborícolas, se necesitan ramas. En el caso de los terrestres se necesitan cuevas. También podrían necesitar piedras de calor.

Velar por sus necesidades básicas: tanto de nutrición como de higiene. Es importante asesorarse sobre la alimentación adecuada de cada especie, pues aunque algunas coman concentrado, siempre necesitan una fuente natural de alimentación. Algunos comen hojas, peces, otros pequeños reptiles, o en el caso de algunas serpientes, comen pequeños mamíferos como ratones, ratas e incluso conejos, depende de la especie y su tamaño.

“Los reptiles tienen un cerebro primitivo y no pueden desarrollar sentimientos de apego o cariño. Simplemente sienten una zona de confort con el dueño porque saben que es una fuente de alimentación, manipulación y adecuación, nada más. Si uno desea que tengan una conducta, hay que adecuárselas diariamente”, recalca López.

 

Se recomienda que un veterinario especialista en el manejo de estas especies les realice un chequeo rutinario y desparasitación dos veces al año. Además, López recalca que los reptiles mudan de piel y escamas dos veces al mes porque no tienen piel elástica como los mamíferos. Para este proceso se les debe aumentar la humedad al 90% por medio de atomizaciones, mantenerles una fuente constante de calor y sobre todo, no molestarlos y dejarlos tranquilos mientras mudan de piel.

Como conservar a las especies

 

El licenciado en Zootecnia José Daniel López, explica que los reptiles que se tienen como mascotas son los que han nacido en cautiverio, no existe una domesticación de estos animales, solo una adecuación de manejo.

 

La constante manipulación y el contacto con las personas que criaron a estos reptiles nacidos en cautiverio, los obliga a tener una conducta tranquila. Perciben que no hay peligro cuando los tocan, por ello no toman actitudes para defenderse o atacar. En promedio, los reptiles pueden vivir hasta 15 o 20 años.

Fuente: licenciado en Zootecnia, José Daniel López.

Noé dice…

 

Por ningún motivo, se debe liberar a una mascota, de ninguna especie, a la naturaleza. Esta podría causar un desequilibrio severo, ser una especie invasora o morir por falta de adecuación a vivir en vida silvestre.