“Todos los días somos presa de intimidaciones y extorsiones por parte de pandilleros que operan en la capital y Chimaltenango, y nos exigen dinero para que podamos circular”, expresó.
“Constantemente nos amenazan de muerte, pero lo ocurrido el miércoles, cuando nuestro compañero Daniel Godínez fue baleado en la zona 11 capitalina, nos obligó a paralizar el servicio, porque nadie hace algo para evitar las extorsiones”, señaló el conductor.
Ábner Ovalle, vecino, lamentó la inseguridad que afecta a los pilotos, quienes están a merced de pandilleros.
“El problema es muy complejo porque los pilotos están tomando acciones para resguardar su vida, pero afectan a miles de personas que tienen que viajar para ganarse el sustento”, agregó.
Según Carmen Girón, otra vecina, los usuarios viajan en picops y microbuses “que cobran Q10 a Chimaltenango, Q4 más del pasaje autorizado”. “Pedimos al Gobierno que haga algo; dicen que no hay denuncias, pero todos sabemos que las extorsiones afectan a la población a todo nivel”, afirmó.