Chiquimula

Lencho continúa vivo para su pueblo natal

David Antonio Pinto, conocido como Lencho Patas Planas, fue nombrado rey feo vitalicio por la Universidad de San Carlos (Usac), y de igual manera la población de su oriunda Ipala, Chiquimula, busca inmortalizarlo en la memoria colectiva de ese municipio.

David Pinto —con sudadero rojo— jugó con Sacachispas.

David Pinto —con sudadero rojo— jugó con Sacachispas.

Después de su muerte, el sábado recién pasado, la Municipalidad declaró tres días de duelo, la calle principal de la ciudad llevará su nombre de pila, y se erigirá una estatua en su memoria, en el parque central.

Su hermano, Abelardo Pinto Villafuerte, relató que aunque sus padres no eran de Ipala, Lencho nació en la aldea El Jocote, de ese municipio, el 25 de julio de 1941, ya que buscaron a una comadrona de esa comunidad que tenía fama de ser muy buena para ayudar a traer niños al mundo.

“Mis padres vivían en la aldea Guacamayas, en San José La Arada, pero cuando mi madre tenía un parto, viajaban a El Jocote, aunque luego inscribían nuestros nacimientos en el municipio de donde ellos eran originarios”, recordó.

Agregó que años después se mudaron a Ipala, donde Lencho estudió la primaria. Entonces ya mostraba sus dotes de humorista, ya que era muy molestón. “Le gustaba poner apodos y hacer chistes y disfrutaba de la amistad de todos”, afirmó Pinto Villafuerte.

Después de culminar la primaria, Lencho continuó sus estudios en el Instituto Normal para Varones de Oriente (INVO), de la cabecera, de donde se graduó de maestro, recordó Sergio Villela, director departamental de Educación.

Allí destacó en el deporte, pues llegó a ser el portero del equipo de futbol Sacachispas, durante una de las mejores épocas del club.

También jugó baloncesto y voleibol.

De acuerdo con Villela, Lencho era muy alegre y no egoísta. “Era servicial; yo era patojo a la par de él, pero convivimos buenos momentos”, aseguró.

Óscar Folgar, vecino de Ipala, dijo ser hermano de batalla de Lencho, ya que compartían ideas y principios.

“Lencho era inteligente. En una ocasión yo no tenía dinero para seguir estudiando, entonces me dijo que hiciéramos negocios. Empezó a comprar monedas de a Q0.25 y Q0.50, que en esa época eran de plata, y luego las vendimos en un banco, como metal valioso”, recordó.

Después de graduarse, Pinto impartió clases en la Escuela Mixta de Seitillal, Quezaltepeque, de donde partió para estudiar en la Usac.

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