Hijas de quetzalteca asesinada en Maryland hablaban todos los días con su madre

Ástrid Yessenia y Mélani Analy Lorenzo Méndez, de 5 y 7 años, corrían cada vez que sonaba el teléfono, pues durante los últimos años su madre se comunicaba con ellas desde Estados Unidos, a donde migró en busca de oportunidades, pero lo que encontró fue la muerte.

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Paulina García Cabrera, madre de Lisbet -inserta-, atiende a sus dos nietas, quienes sostienen las muñecas que les mandó su madre para Navidad. (Foto Prensa Libre: Carlos Ventura)
Paulina García Cabrera, madre de Lisbet -inserta-, atiende a sus dos nietas, quienes sostienen las muñecas que les mandó su madre para Navidad. (Foto Prensa Libre: Carlos Ventura)

Las pequeñas se emocionaban al escuchar la voz de aquella joven mujer que decidió dejar su natal Concepción Chiquirichapa, Quetzaltenango, en el 2013, para buscar un mejor futuro; sin embargo, esa ilusión fue apagada, aparentemente, por su propio esposo.

 
Durante la fiesta de Año Nuevo, Lisbet Méndez, de 24 años, fue apuñalada, presuntamente por su pareja y padre de las niñas, Edwin Lorenzo, quien ahora enfrenta a la justicia de aquel país.
 
Cuando Lisbet decidió migrar tuvo sus razones. La primera era reunirse con su esposo, quien había viajado un año antes y que por infortunios de la vida podría haber sido su verdugo. También fue motivada porque quería reunir dinero para comprar un terreno en su pueblo y construir una casa para sus hijas.

Lisbet y Edwin procrearon una niña en Estados Unidos, Alirona Damiret, de un año, cuyo futuro inmediato es incierto.
 
Benedicto Méndez Cabrera, de 50 años, padre de la víctima explicó que en el 2013 su hija decidió viajar a Estados Unidos de manera ilegal, y él pagó Q58 mil a un coyote para que ella se reuniera en ese país con su esposo.

 
“Mi hija se fue porque quería trabajar, comprar un terreno y construir su casa, y luego regresaría con las dos nenas, que se quedaron al cuidado de mi esposa. Ella mandaba dinero para pagar colegiatura, inscripción y compra de útiles de mis nietas, pero ahora no sé qué vamos a hacer, porque ella ya no está y el papá enfrenta a la justicia por haber matado a mi hija”, expresó Méndez Cabrera.

“Hablé con ella la última vez en las primeras horas de Año Nuevo, pero cuatro horas después me llamó mi hermana Floridalma para decirme que ella —Lisbet— estaba muerta y mi nieta bebé está al cuidado de una mi hermana”, expresó.
 
Ástrid Yessenia, quien cumplió 5 años el 23 de diciembre último, recuerda que su madre la llamó ese día, como solía hacerlo a diario, y la felicitó. Además, le comentó que para Navidad le mandaría muñecas, que recibió el día prometido.
 
“Mi mami me llamaba todos los días y hacíamos videoconferencias. Mi mamita –abuela- ya me dijo qué pasó y estoy triste”, comentó brevemente.

Paulina García Cabrera, madre de la víctima, recuerda que cuando su hija tenía 15 años fue madrina de los papicultores del municipio y siempre fue visionaria.
 
“Ella solo quería hacer su casa y regresar. Siempre mandaba dinero para la comida de las nenas, e incluso le mandó a su papá para que celebre su cumpleaños con la familia, pero ahora no hay nada que celebrar”, detalló.
 
Verónica Méndez, tía de Lisbet, dijo que el presunto victimario era vecino de su sobrina, y se casaron hace ocho años.
 
Señaló que ambas familias se reunieron al saber la trágica noticia y acordaron apoyarse y determinar las razones de por qué ocurrió el crimen.

“Hay tres niñas que ahora estarán al cuidado de los abuelos. Aún no sabemos qué hacer para que la bebé Alirona Damiret regrese al país”, comentó la tía de la víctima.
 
“La falta de trabajo y tierra para cultivar hace que muchos de nuestros vecinos se tengan que ir de sus hogares, y para nosotros ha sido un duro golpe —la muerte de la joven—, porque el sueño de mi sobrina era regresar y estar con la familia”, refirió la mujer.
 
La familia manifestó que efectúan los trámites para la repatriación del cuerpo de Lisbet.