¿Sabía que el Arco de Santa Catalina no siempre ha sido del mismo color?

Es uno de los lugares más fotografiados de Guatemala y sitio emblemático para recibir cada año nuevo, como una bóveda del tiempo que ha visto pasar a muchas generaciones de guatemaltecos y extranjeros desde 1693, cuando se construyó como una pasarela del convento de claustro de las catalinas hacia un anexo, para que las monjas no salieran a la calle.

El Arco de Santa Catalina es visitado por miles de turistas al año. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL).
El Arco de Santa Catalina es visitado por miles de turistas al año. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL).

El Arco de Santa Catalina es símbolo, es testigo, es monumento, es sobreviviente de varios terremotos y además es amarillo, actualmente. Así figura en buscadores de internet, postales y memorias turísticas, pero no siempre fue así.

La exploración efectuada durante la restauración ejecutada en este año dejó al descubierto diversas capas de pintura que se le aplicaron a lo largo de las décadas, sobre todo en los siglos XIX y XX.

“El Arco de Santa Catalina, aunque parezca difícil de creer, no siempre fue del color amarillo al que estamos acostumbrados. A lo largo de su historia ha estado de muy variados colores, desde el celeste y azul, pasando por el verde y café, hasta el gris y el negro y, por supuesto, el blanco. Con variadas combinaciones, incluso ha estado adornado con diferentes motivos, listones, banderas”, explica el arquitecto Osmín de la Maza, encargado de la restauración ejecutada este año con el decidido apoyo del  Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat).

La restauración incluyó la construcción de nuevas gradas para acceder a la torre del reloj —añadido en 1890—, liberación de flora y hongos, limpieza de materiales inadecuados, recuperación de molduras y restitución de azulejos.

Esta obra se hizo por inspiración de la restauración de la Catedral de Antigua Guatemala, impulsada por el patronato del mismo nombre.

“Se busca recuperar los sitios icónicos de Antigua para devolverles su esplendor para futuras generaciones”, dice Flor Orellana, integrante del Patronato, que cuenta con el apoyo del banco G&T Continental, además de vecinos de la ciudad colonial.

Así que si usted va a la Antigua Guatemala a recibir el 2018, deténgase un momento a ver el arco e imagine sus otros colores. ¿Como le gusta más?