Suchitepéquez

Carlos Augusto Galindo cuenta cómo es cuidar a más de cien árboles en miniatura

Carlos Augusto Galindo Robles, quien vive en Mazatenango, Suchitepéquez, se ha ganado el respeto de sus vecinos por el amor y entrega en el cuidado de un bosque de bonsáis que tiene en su hogar, donde por 40 años ha considerado a los pequeños árboles como parte de su familia.

Por Cristian I.Soto

Carlos Augusto Galindo sostiene un bonsái Laurel de la India. El árbol tiene unos 20 años de ser parte de su jardín. (Foto Prensa Libre: Cristian Soto).
Carlos Augusto Galindo sostiene un bonsái Laurel de la India. El árbol tiene unos 20 años de ser parte de su jardín. (Foto Prensa Libre: Cristian Soto).

“Son mis hijos, ya que les dedicó tiempo, dinero y mucho amor, porque si los atiendo sin cariño se me mueren”, manifestó Galindo, quien posee un museo de bonsái en el Barrio La Unión, zona 2 de Mazatenango.

Para dedicarse al cuidado de estos árboles en miniatura se debe aprender algunas técnicas, indica Galindo, quien protege a más de 100 árboles.

“Aprendí con unos amigos japoneses a como quitarles las ramas y poder trasplantarlos de un lugar a otro, recordemos que al tocar las raíces se está jugando con la vida de ellos, por eso se debe de hacer con mucho cuidado, también hay árboles que ameritan colocarle alambre a sus ramas que muchas veces requiere de muchos cuidados” explicó Galindo.

Añadió que uno de los mayores cuidados para mantener vivos los bonsáis, es regarlos constantemente.

“He perdido varios bonsáis por descuido o porque al manipularlos no se hizo de la forma correcta y se mueren” detalló Galindo.

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Existen diferentes especies de bonsáis, como el guachipilín, limonaria, cipreses, frutales y buganvilias, entre otros.

Ambiente natural

Rodrigo Peralta Ramos, ambientalista, dijo que tener un mini bosque en casa es saludable para la familia, ya que se siente la naturaleza en todo momento, principalmente las limonarias que sueltan un olor agradable, especialmente si están en la sala.

El ambientalista agregó que, si bien es agradable regalar un pequeño árbol, la persona que lo recibe debe de tomar en cuenta que es una responsabilidad la que está tomando, ya que se requiere de muchos cuidados.

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“El que adquiere un árbol empieza sentir atracción por este tipo de naturaleza y luego va adquiriendo más y más y cuando se da cuenta ya tienen una cantidad que después le consume todo un día en atenderlos” refiere Peralta.

Carlos Augusto Galindo muestra algunos de los árboles en miniatura que tiene en su casa en Mazatenango. (Foto Prensa Libre: Cristian Soto).
Carlos Augusto Galindo muestra algunos de los árboles en miniatura que tiene en su casa en Mazatenango. (Foto Prensa Libre: Cristian Soto).

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