El sueño olímpico de un corredor estuvo en riesgo debido a su estatus migratorio

Esta es la historia de cómo Luis Grijalva consiguió el permiso de Estados Unidos para participar en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y representar a Guatemala.

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Luis Grijalva participará por primera vez en los olímpicos. Foto Prensa Libre (Instagram @luisgrijalva_)
Luis Grijalva participará por primera vez en los olímpicos. Foto Prensa Libre (Instagram @luisgrijalva_)

[Publicado originalmente el el 26 de julio en The New York Times]

Cuando Luis Grijalva cruzó la línea de meta en los 5,000 metros durante el Campeonato de Atletismo al Aire Libre de la NCAA el mes pasado, tenía mucho que celebrar: una nueva marca personal; un récord nacional en su país de origen, Guatemala, y un boleto a los Juegos Olímpicos.

Debía ser un momento jubiloso. Pero el esfuerzo de 13 minutos y 13.14 segundos también representó una crisis para Grijalva, que ha dedicado las últimas semanas a pedirle al gobierno de Estados Unidos que le permita tomar un vuelo a Tokio.

Grijalva es beneficiario de la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por su sigla en inglés), un programa implementado en 2012 por el gobierno de Barack Obama que protege de la deportación a alrededor de 650 mil inmigrantes sin documentación legal que fueron traídos de niños al país. Con pocas excepciones, los beneficiarios del DACA que salen del país no tienen permitido regresar. Al igual que otros inmigrantes no autorizados, estos tienen prohibido reingresar al país durante una década por haber vivido ahí muchos años de manera ilegal.

Grijalva y su abogada le solicitaron al Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos, la agencia que controla la inmigración, que lo dejara salir del país durante un breve periodo para competir por Guatemala en Tokio. La agencia puede conceder a los beneficiarios del DACA la llamada libertad anticipada, o permiso de viajar, si tienen un buen motivo relacionado con educación, empleo o una causa humanitaria.

El lunes por la mañana, Grijalva, un estudiante de la Universidad del Norte de Arizona, campus Flagstaff, visitó la oficina de inmigración del gobierno en Phoenix, con la esperanza de defender su caso una última vez y se sentía “bastante ansioso”.

“Tener una oportunidad como esta en Tokio, de representar a Guatemala en los Juegos Olímpicos, significaría todo para mí”, afirmó.

Después de esperar unas horas en la oficina, el lunes por la tarde, Grijalva declaró que había tenido éxito: le habían dado autorización para viajar a Tokio y competir en la carrera preliminar de 5,000 metros planos el 3 de agosto.

“Siento muchas emociones… entusiasmo y solo mucha felicidad”, dijo Grijalva, que planea viajar el viernes. “Me emociona correr en los juegos y representar a Guatemala, pero también salir del país y saber que puedo regresar sin problemas”.

La agencia de inmigración declaró que no realiza comentarios sobre casos particulares. La noticia acerca de la situación de Grijalva se dio a conocer antes en el sitio sobre corredores LetsRun.com.

Grijalva mencionó que su familia tenía dificultades económicas en Ciudad de Guatemala. Sus padres, en busca de una mejor vida, se mudaron con él y sus dos hermanos a Nueva York cuando él tenía 1 año. Dos años después, su familia se mudó a Fairfield, California, una ciudad en el Valle Central del estado, donde su padre lavaba autos y trabajaba en una fábrica de armarios cercana. Su padre sigue viviendo ahí, mientras que su madre y sus hermanos han regresado a Guatemala.

En Fairfield, Grijalva descubrió que le encantaba correr, y tenía un talento natural. En el bachillerato Armijo High School de Fairfield, ganó los campeonatos estatales en pista, campo y a campo traviesa, en los que batió los récords escolares y atrajo la atención de entrenadores universitarios. Sin embargo, pese a ser “bastante rápido” en el bachillerato, Grijalva confesó que, para él, clasificar para las Olimpiadas nunca fue más que una fantasía.

Grijalva consiguió una beca completa para la Universidad del Norte de Arizona, donde estudia el último año, y ayudó al equipo universitario, los Lumberjacks, a ganar tres campeonatos a campo traviesa de la NCAA en cuatro años. Luego de una carrera de alto perfil en junio, se hizo profesional, al firmar un contrato con la empresa de calzado Hoka One One.

“Las oportunidades que tuve al venir a Estados Unidos me aportaron mucho más de lo que podía pedir”, mencionó Grijalva. Obtener un título universitario y ser remunerado por correr son “cosas que probablemente jamás habría logrado si me hubiera quedado en Guatemala”.

Luis Grijalva posa con el uniforme que la delegación de Guatemala utilizará en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. (Fotos FNA).

En Estados Unidos, conseguir el tiempo clasificatorio para los Juegos Olímpicos de 13 minutos, 13,50 segundos (que Grijalva batió por 0,36 segundos) no era suficiente para ir a Tokio: los corredores estadounidenses también debían posicionarse en los primeros tres lugares en las pruebas de clasificación olímpica en Eugene, Oregon, celebradas el mes pasado. No obstante, Grijalva no tuvo que preocuparse por eso; como el corredor más veloz de los 5000 metros planos en la historia de Guatemala, con una marca personal más de 30 segundos superior a la del siguiente atleta más rápido, su participación fue confirmada en la delegación olímpica del país hace varias semanas.

Por lo general, la agencia migratoria estadounidense puede tardar meses en procesar las solicitudes de viaje, pero Jessica Smith Bobadilla, la abogada de Grijalva, dijo que se mantuvo optimista a lo largo del proceso y estuvo en contacto con miembros del Congreso de Arizona para hallar una manera de que él fuera a Tokio. Había argumentado ante el gobierno que las Olimpiadas eran un evento que estaba relacionado con el empleo y además también tienen carácter humanitario.

“Estoy encantada”, comentó Smith Bobadilla. “No puedo esperar a verlo correr en los juegos”.

El DACA ha estado en una situación legal riesgosa desde sus inicios. El expresidente Donald Trump intentó acabar con la protección que otorgaba el programa, hasta que un juez federal le ordenó al gobierno restaurarlo en diciembre. Sin embargo, a principios de este mes, otro juez dictaminó que el programa era ilegal, una decisión contra la que se espera que apele el gobierno de Joe Biden.

Para Grijalva, uno de los muchos beneficiarios del DACA conocidos como “dreamers”, clasificar a los Juegos Olímpicos es la realización de su propio sueño de la infancia.

“Sería muy especial representar a Guatemala en las Olimpiadas”, dijo. “Para poder representar a mis padres y mis raíces, ahí empezó todo”.

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© 2021 The New York Times Company