Selección de marcha lleva cinco meses de retraso en comparación de sus rivales

El tiempo se ha convertido en el principal rival de los atletas guatemaltecos, después del parón obligado por la pandemia del covid-19, sobre todo para los que tienen como meta alcanzar los Juegos Olímpicos de Tokio, ahora para el 2021.

El equipo nacional de marcha, dirigido por el entrenador Julio Urías inició el trabajo hace cinco semanas. Foto Prensa Libre: Norvin Mendoza
El equipo nacional de marcha, dirigido por el entrenador Julio Urías inició el trabajo hace cinco semanas. Foto Prensa Libre: Norvin Mendoza

El equipo nacional de marcha, dirigido por el entrenador Julio Urías, trabaja con la presión de recuperar el nivel perdido durante los cinco meses lejos de los entrenamientos presenciales, pero mantiene la ilusión de representar a Guatemala en las justas más importantes del deporte mundial.

El grupo de Urías está conformado por José Alejandro Barrondo Xuc, Mayra Herrera, José Raymundo, Maritza Poncio y José Calel, quienes comparten los entrenamientos en el estadio Doroteo Guamuch Flores y en el Campo de Marte.

El trabajo incluye fortalecimiento para evitar lesiones posteriores. Foto Prensa Libre: Norvin Mendoza

José Alejandro es parte de la delegación de 10 atleta clasificados a Tokio. El altaverapacense logró el boleto en junio del 2019, durante el Gran Premio Internacional Cantonés de La Coruña, en España, al detener el cronómetro en 1 hora 19 minutos y 55 segundos.

Meses complicados

“Cuando  inició el coronavirus  estábamos en Quetzaltenango pensamos que iba a ser solo de 4 o 5 semanas máximo, cuando comencé a ver que esto iba para largo fue de mucho estrés. Fueron cuatro meses de estrés, de saber que en otros países ya estaban saliendo del confinamiento y nosotros seguíamos encerrados, de hecho, ya nos atrasamos, pero esa etapa ya la hemos superado y estamos viento en popa con los entrenamientos”, expresó Julio Urías.

La desinfección de los aparatos que se utilizan son parte de los protocolos sanitarios. Foto Prensa Libre: Norvin Mendoza

La tristeza y preocupación de Urías también la tenían sus pupilos, especialmente José Alejandro, que veía como sus colegas europeos posteaban en sus redes sociales que comenzaban a caminar y él tenía que conformarse con entrenar en las montañas de las Verapaces a medio ritmo, para no perder el kilometraje.

“Se perdieron casi 6 meses de trabajo, y ahora estamos empezando, pero nos está costando, no es lo mismo entrenar en casa, que hacerlo ya con el entrenador. Fueron cinco meses que entrenamos a un 50 por ciento, las lesiones siempre están a la vuelta de la esquina uno está expuesto a eso”, se lamentó José Alejandro Barrondo.

José Alejandro Barrondo está clasificado para los Juegos Olímpicos de Tokio. Foto Prensa Libre: Norvin Mendoza

Mientras se estuvo en confinamiento, Urías planificó el regreso paulatino de los entrenamientos, para que el retorno fuera progresivo y de esta manera evitar que sus atletas sufrieran de lesiones por el tiempo que se estuvo entrenando en casa.

“Hay que tener mucho cuidado, no nos podemos arrebatar, yo prefiero llevarlos despacio, en diciembre esperamos tener esta competencia y ya luego después de la evaluación es más fácil incrementar las cargas de trabajo, sabiendo que el atleta está mejor preparado y no va a tener alguna lesión”, indicó el entrenador nacional.

Otra realidad

Mientras que los deportistas guatemaltecos retoman los entrenamientos, los europeos y asiáticos ya están compitiendo en campeonatos nacionales, como los que han desarrollado en Portugal, el pasado 26 de junio y los demás que se realizarán en Eslovaquia y en Alemania en octubre.

Mayra Herrera y Maritza Poncio buscarán su boleto a los Juegos Olímpicos. Foto Prensa Libre: Norvin Mendoza

“Ver que estén compitiendo en Europa me da tristeza, porque perdimos una trayectoria, sin embargo, me queda la satisfacción que no me he contagiado, el Comité le dio prioridad a la salud y no exponernos, esperamos que el próximo año tanto el Comité como la federación nos puedan apoyar con las competencias necesarias para poder llegar al nivel que necesitamos”, explicó José Alejandro.

La mentalidad tanto del entrenador como de los atletas es realizar un trabajo planificado, que, de aquí a febrero del próximo año, les permita alcanzar su punto más alto y de esta manera salir a competir al extranjero, para comenzar a medirse con sus rivales.

De momento, el técnico y los dirigentes nacionales están con la planificación de realizar una competencia a fin de año, para analizar en que punto estarán los atletas y hacerlo con jueces internacionales para que tenga validez y puedan venir algunos atletas extranjeros para aumentar el ritmo de competencia.