Fútbol Internacional

Argentinos invaden Río de Janeiro y esperan la final del Mundial

Visto desde la calle Frei Caneca, el campamento que instalaron los argentinos en el Sambódromo de Río de Janeiro le produce desconfianza a cualquiera.  Pero adentro todo es distinto: "Lo mío es tuyo y lo tuyo es mío, aquí todos somos uno", dicen los seguidores albicelestes que peregrinan el paso de su selección por todo Brasil.

Aficionados argentinos tienen campamento en las calles de Río de  Janeiro, en espera de la final del Mundial de Brasil 2014 entre  Argentina y Alemania. (Foto Prensa Libre: Romeo Ríos)

Aficionados argentinos tienen campamento en las calles de Río de Janeiro, en espera de la final del Mundial de Brasil 2014 entre Argentina y Alemania. (Foto Prensa Libre: Romeo Ríos)

RÍO DE JANEIRO, BRASILDuermen en carpas, cocinan con churrasqueras improvisadas y comparten todo lo que está a su alcance.  Ese estilo de vida llama la atención y todos los brasileños y visitantes que pasan por el lugar, intentan descubrir cómo conviven los argentinos en el sitio que es utilizado para bailar samba durante el carnaval de Río de Janeiro.

Por temor, pocos se acercan a observar a los argentinos, pero al tener contacto con los viajeros, todo cambia.  “¡A que bien, Guatemala!, vení, aquí hay cerveza o alguna carnita si querés”, dijo Tony Postorivo, cuando Prensa Libre se acercó a descubrir la vida de estos aventureros.

Hay carpas grandes, pequeñas y medianas; Hombres, mujeres, niños y hasta bebés, en el Sambódromo se respira un ambiente familiar, aunque en alguna esquina exista algún grupo de jóvenes que tienen una colección de latas de cervezas vacías y cientos de colillas de cigarros.

Algunos improvisaron una churrasquera con metal que encontraron en el lugar, mientras que otros viajaron con una pequeña estufa para calentar el café de la tarde.  En una esquina, otro grupo juega un futbolito, mientras se escucha al fondo porras de los argentinos que siguen felices por clasificar a la final del Mundial.  Es una mini ciudad en el centro de Río de Janeiro.

El lugar es gigante -550 metros de largo- y los argentinos llegan poco a poco a Río de Janeiro. “Dicen que vienen 70 mil, no sé dónde van a meter a tantos”, dice con una sonrisa Gastón González, quien viaja con cinco amigos.

Tranquilidad y confianza

En la entrada del Sambódromo estaba Pamela Gómez, recién llegaba con tres amigos.  “¿Cómo es el sistema aquí?”, le preguntó la viajera a uno de los argentinos que ya estaban en el lugar desde hace varios días.

Tranquila, allá está el baño de mujeres, podés colocar tu carpa aquí y si querés cocinar nos avisas para compartir el fuego.  Aquí nadie se mete con vos, todos respetan y si necesitas algo, preguntale a cualquiera, todos somos argentinos“, le dijo otro viajero.

Ayer fue una tarde lluviosa y muchos decidieron quedarse adentro de sus carpas, mientras otros sacaron pequeñas sillas y platicaron debajo de grandes nylons colocados entre las casas de campaña.  “Estamos descansando, porque aquí todas las noches hay joda (fiesta)”, comentó Santiago Díaz.

Otros viajaron más cómodos, como Tony Postorivo, quien llegó con su camioneta modificada, donde traslada a nueve personas junto a él.

Tengo esta casa rodante desde hace 10 años y cuando se decidió que el Mundial sería en Brasil pensamos en venir y aquí estamos.  Viajo con familia, amigos y gente que se cruza“, expresó con una sonrisa.

Adentro están las camas, una cocina y mesa para acomodar a todos.  “Aquí alcanza la comida para todos, todo lo compartimos.  Ya te dije, si querés comer algo solo decime”, dijo Postorivo mientras el resto de acompañantes reía a carcajadas.

Otros llegaron con menos comodidades, como Carlos Cruz, quien llegó solo con su carpa y una bolsa para dormir.  “Es una linda experiencia, aquí todo el tiempo hay fiesta y mucho respeto, porque los argentinos somos unidos y no hemos tenido ningún tipo de problemas”, afirmó.

Solo para celebrar

La mayoría no cuenta con un boleto para observar la final del próximo domingo entre Argentina y Alemania, pero están en el lugar para celebrar el título que sueñan desde 1986.

Son muy caras las entradas, conocí a algunos que fueron a partidos, pero si estamos en este campamento, es porque no tenemos para pagar esos costos, estamos aquí para copar las calles y festejar“, comentó Gastón, quien contó que el gobierno no cobra ninguna cuota por dormir ahí.

Yo estuve en Brasilia, pero no me alcanza para más, es triste porque el Mundial no es para todos, pero no nos importa, vamos a ser campeones y estamos aquí“, dijo Nicolás Santoro.

El rostro que muestran los argentinos ante el Mundo cambia en el campamento.  Todos son amables y al observar a algún extraño, salen con una sonrisa y ofrecen un plato de comida o alguna bebida. 

De esa forma los argentinos esperan el crucial 13 de julio de 2014, cuando se enfrenten a Alemania en la final de la Copa del Mundo de Brasil.

ESCRITO POR:

'; $xhtml .= '