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La Copa África, un trampolín para jugadores poco conocidos

Ante los inconvenientes del calendario para las grandes estrellas que juegan en clubes importantes, la Copa de África de Naciones (CAN) se ha convertido en un escaparate para jugadores anónimos de pequeños clubes, que pueden llamar la atención de los cazatalentos desplazados a Gabón.

Nuevos jugadores africanos demuestran su talento durante la Copa de África (Foto Prensa Libre: AFP)

Nuevos jugadores africanos demuestran su talento durante la Copa de África (Foto Prensa Libre: AFP)

Mientras varias estrellas de Camerún han preferido quedarse en Europa para no comprometer su futuro en sus clubes, otros jugadores de selecciones más modestas esperan darse a conocer o relanzar sus carreras durante el torneo continental que se disputa en Gabón desde el 14 de enero y hasta el 5 de febrero.

“Es bueno que vayas allá, es así como llegan los contratos”, le dijo el entonces seleccionador de Togo Didier Six a su jugador Dové Womé antes de la CAN-2013 y desde entonces el centrocampista lleva una carrera digna en Sudáfrica.

Los modestos jugadores de Guinea Bisáu preparan sus currículum para 'repartir' entre los aficionados al fútbol este miércoles ante Camerún, una de las grandes potencias continentales..

“Tenemos jugadores muy jóvenes, la mayor parte de ellos juegan en Portugal, en equipos pequeños”, asegura Leocisio Julio Sami.

Este delantero, formado en el Oporto y cedido por el club portugués al turco Akhisar, es una excepción, ya que la mayoría de sus compañeros se forjan lejos de los grandes clubes, sino en las canteras de equipos menores como Belenenses o Rio Ave.

“Muchos equipos va a comprar jugadores nuestros”, apuesta el seleccionador Baciro Candé.

“Hay una gran demanda de informes” sobre los jugadores, confirma Frédéric Mendy, que espera ser titular ante Camerún tras haber jugado ya unos minutos frente a Gabón.

No pensar solo en dinero

“La gente viene y te pregunta de dónde eres, en qué puesto juegas”, explica Mendy, nacido en Francia, de padres originarios de Guinea Bisáu y criado en los alrededores de París.

Este delantero de 28 años ya ha tenido la suerte de cruzarse con un agente y ojeadores que le han llevado a ganarse dignamente la vida, primero en Singapur, después en Portugal y ahora en Corea del Sur, la temporada pasada en el Ulsan Hyundai y que acaba de fichar por el Jéju United.

“En Corea, cuando hablo de Guinea Bisáu me preguntan que dónde está. Es un bonito país para visitar, espero que con la CAN consiga un poco de publicidad”, explicaba el pasado mes de septiembre a la revista So Foot.

Estos jugadores modestos pueden tener la suerte también de ser entrenador por seleccionadores trotamundos que les animarán a probar en el extranjero.

Es el caso del francés Claude Le Roy, actual seleccionador de Togo y con experiencia en al menos una decena de países.

O del serbio Milutin Sredojevic, seleccionador de Uganda: “Buscamos que nuestros jugadores sean capaces de jugar en Europa, pensamos que tienen talento y de que lo pueden hacer”, dice a la AFP este entrenador, con amplia experiencia en África.

“Pero es muy importante asegurarse que un jugador del campeonato ugandés no va solo detrás del dinero, sino que prioriza aspectos futbolísticos, que elija un club en el que pueda desarrollarse”, advierte.

“Entonces se convertirá en mejor jugador y el dinero llegará después”. De lo contrario, estos jugadores corren el riesgo de ampliar el cementerio de futbolistas africanos con sueños rotos. Uno de los más grandes del planeta futbol.

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