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Leicester contiene la respiración ante el gran momento de su vida

Leicester está sumida en una febril espera ante la posibilidad de conquistar este domingo la liga inglesa, una gesta que parecía inalcanzable para esta ciudad del centro de Inglaterra convertida en gran sensación del fútbol mundial.

Leicester visitará el próximo domingo al Mánchester United y si gana se coronará campeón. (Foto Prensa Libre: EFE)

Leicester visitará el próximo domingo al Mánchester United y si gana se coronará campeón. (Foto Prensa Libre: EFE)

“Es una locura, para la gente de aquí es inimaginable, no viviremos algo así más que una vez en nuestras vidas”, explicó pellizcándose Ian Smith, mientras se ajustaba su bufanda de los Zorros, el apodo del Leicester.

Si el equipo gana en el estadio del Manchester United el domingo a patir de las 7 horas la Premier League tendrá su campeón más sorprendente de todos los tiempos, uno por el que las casas de apuestas daban 5 mil libras  (7.300 dólares) por cada libra apostada a principios de temporada.

Matt Elliott, exdefensa del club.


La perspectiva inspira gran orgullo a la población de este antiguo centro de la industria textil que se vanagloria de pocas cosas. Esta ciudad de 330 mil habitantes, no tiene reputación en el resto del país, ni buena ni mala.

Aquí se enorgullecen de recibir al forastero con los brazos abiertos y de llamarse familiarmente “my duck” (mi pato). Cultivan la discreción, es una ciudad tranquila.

Pero eso fue antes de la locura del fútbol. “La ciudad es un hervidero, en todas partes vemos sólo el azul”, el color del club, dice Anna Hulewicz-Brown, que admite tener problemas para reconocer a su ciudad.

El viernes la temperatura subirá unos grados. La ciudad, las tiendas, la gente, han sido invitados a vestirse de azul. Algunos ya hace tiempo que lo hacen. En los bares de la ciudad se beben desde hace semanas “bombas Vardy”, un cóctel en honor del explosivo delantero que ha marcado 22 goles esta temporada, pero que no estará en Old Trafford por sanción.

“Comentaré el partido en la radio de la BBC. Iremos tres personas en auto a Mánchester. Si ganamos, no seré yo quien conduzca”, avisó Matt Elliott, exdefensa del club.

Al pie de la venerable torre del reloj construida en 1868, un predicador canta las alabanzas de Jesús. Signo de los tiempos, comienza también su discurso con fútbol y el milagro de “San Vardy”  para pasar luego a otros asuntos celestiales.

Sandra Baum, aficionada del equipo.


“No me hablan más que de fútbol”, dijo el alcalde de la ciudad, Peter Soulsby, que ha atendido ya a medios de todo el mundo atraídos por el fenómeno.

“Todo lo que nos sucede es un regalo del cielo. El año pasado enterramos al rey Ricardo III y ahora vamos a ganar la Premier League”, comentó entusiasmada Sandra Baum, hincha incondicional.

El entierro en 2015 del rey medieval inglés, el último de la dinastía Plantagenet, cuyos huesos fueron descubiertos en un aparcamiento municipal 500 años después de su muerte, suscitó interés. Pero la saga de fútbol lo supera todo. “Han puesto a Leicester en el mapa”, dijo Prami Singh, un habitual del estadio.

cercanos y accesibles

Scott Lee, de 43 años, reivindica el fuerte arraigo local del equipo. Trabaja en el mercado cubierto de Leicester, en el puesto de venta de frutas y verduras que perteneció a la familia de Gary Lineker, cuyo nombre sigue apareciendo en el cartel.

Venerado como un semidiós en Leicester, este exinternacional inglés que jugó en el equipo de la ciudad, y luego en el Everton, el FC Barcelona y el Tottenham, y que ahora es presentador de “El partido del día”, el gran programa de fútbol de la BBC, prometió presentar la emisión en calzoncillos si el su primer equipo gana la liga.

Para Scott Lee es un orgullo ver “pasar de vez en cuando”  a Lineker, al igual que a los jugadores del actual equipo, “unos hombres accesible, no unos payasos presuntuosos”.

“Aquí tenemos los pies en la tierra. El otro día me encontré con (el delantero japonés) Shinji Okazaki. Realmente no entendía lo que me decía (risas), pero es adorable. Esto no se vería en el Chelsea”, dijo, mientras pesaba unos mangos.

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