El jerarca antigüeño disfruta de su primer título con el cuadro colonial

Víctor Hugo García está al mando  de los coloniales desde hace seis meses. Despedir  a dos asistentes del técnico Tapia en pleno torneo  fue una de las decisiones más difíciles que  tomó.

El Presidente de Antigua GFC se siente satisfecho con el trabajo de sus jugadores. (Foto Prensa Libre: Edwin Fajardo)
El Presidente de Antigua GFC se siente satisfecho con el trabajo de sus jugadores. (Foto Prensa Libre: Edwin Fajardo)

En su faceta como empresario agroexportador,  Víctor Hugo García Morales ha estado acompañado de forma fiel por el  éxito.  Su esposa, Lucky de García, sus tres hijos, Víctor Hugo Rafael (44), Ana Rocío  (41) y Ana Waleska (40), y sus siete nietos, lo ayudan a mantenerse pleno. La mayoría de retos que se ha propuesto los ha cumplido. Sin embargo, en su interior hay algo que lo mantiene inquieto y a la expectativa.

“Siempre soñé con devolverle algo a Antigua, una ciudad que es un auténtico ícono y que adopté como propia desde mi infancia. Mi abuela materna Victoria Coronado de Morales nació  en el barrio de la Escuela de Cristo. Disfrutaba cada vez que la iba a visitar”, explica Morales, quien nació en San Pedro Sacatepéquez, Guatemala. 

Hace un poco más de tres años su amigo Rafael Arriaga,  entonces presidente de los coloniales, le hizo la invitación para que se sumara a la directiva panzaverde. Sin pensarlo aceptó el cargo de vicepresidente.

En un abrir y cerrar de ojos  el destino le  presentaba la oportunidad para cumplir aquel sueño de niño, y qué mejor que en el deporte de sus amores. 

“Crecí prácticamente en el estadio Pensativo. Siempre asistía a ver a mi amado equipo antigüeño. Mi localidad favorita era donde ahora está el palco”, recuerda  lleno de felicidad Víctor Hugo.


El domingo 20 de diciembre del 2017 el ingeniero agrónomo de profesión, celebraría, junto a su esposa, en ese mismo lugar en el que vibró celebrando los goles de Jorge Stokes, las barridas puntuales de Carlos Schwarz y las atajadas puntuales de

Primer título como jerarca de los coloniales.

“Sentí mucha felicidad. Como si fuera un jugador más”, señala quien en 1970 jugó en la Liga Mayor con el extinto Pepsi-Cola, club que después pasó a denominarse  América.

“Ir en la chiva —autobús descapotable—  a la par de los futbolistas  y con mi familia fue muy especial. Me sentí  orgulloso por el reconocimiento de toda la población al equipo”, indica.

Festejar con una corona su primer torneo al mando del club lo llena de satisfacción y al mismo tiempo lo compromete para continuar en ese camino triunfal.

“Hemos logrado hacer una transición calmada y organizada. Somos una directiva muy abierta al consenso y a la democracia, que mantiene una excelente comunicación con el entrenador Mauricio Tapia y con los jugadores. Eso sí, conservando siempre la autoridad”, asegura.

El presidente antigüeño espera continuar dándole lucha a los dos equipos más ganadores y poderosos del futbol nacional, Comunicaciones y Municipal. 

“Ellos siempre tenían la certeza de que iban a estar en las finales disputando los campeonatos y nosotros nos hemos metido en medio con menos inversión, aunque también ha sido fuerte”, recalca.

“Hicimos esfuerzos  económicos y financieros para estar en la lucha. Hay muchos que piensan que lo directivos viven del futbol y eso es totalmente falso. Lo que se invierte es muy raro que regrese”, añade García quien sufrió más la semifinal contra Cobán Imperial que la final contra los escarlatas.

Modelo efectivo

Pese a las críticas que recibe su equipo por tener a siete futbolistas foráneos —tres costarricenses nacionalizados—, García confiesa que seguirán usando el mismo modelo, ya que en varios clubes de México  ha funcionado.

“Hemos estudiado y viajado a México para seguir el   modelo de esos clubes. Es nuestra cercana realidad. Antes de  contratar a extranjeros pensamos en traer a buenas personas que sirvan de ejemplos a nuestros canteranos”, comenta.

“También sabemos que los jóvenes necesitan oportunidades. Nuestras categorías están trabajando bien. Ya tenemos cuatro cetros. En un plazo de dos años espero que en el equipo mayor haya juventud formada por nosotros y experiencia”, añade.

Unir esfuerzos

Aunque el título del Apertura 2017 lo mantiene con una sonrisa de oreja a oreja, Víctor Hugo  no deja de tener sentimientos encontrados porque su representativo está cerca de quedarse una vez más sin participar en el máximo torneo de clubes de la Concacaf.

“Todos los días me despierto con la preocupación de que nuestro futbol no está compitiendo en el alto nivel. En los próximos días me he propuesto como reto gestionar soluciones con los presidentes de los equipos de la Liga Nacional para que nos retire la suspensión la Fifa. Ya hemos perdido mucho y hay que hacer algo”, admite.

Por el cetro obtenido en el Apertura 2015 los coloniales jugaron en la Liga de Campeones de la Concacaf 2016-2017. Sin embargo, no lograron avanzar de ronda   en el  grupo F.


Por la suspensión de la Fifa no consiguieron participar en la siguiente edición, pese a que habían ganado su derecho deportivo por el campeonato obtenido en el Apertura 2016. Si el castigo de la Fifa continúa hasta el 30 de marzo próximo, tampoco podrán estar en la siguiente edición.

“Mantengo la ilusión de construir nuestro propio estadio y de jugar en la noche contra equipos de alta categoría. Ojalá podamos ofrecer soluciones para acabar con el castigo de la Fifa”, asegura.