La misión para muchos de estos atletas, quienes por primera vez participan en un evento del ciclo olímpico, era competir con presión, conocer a sus rivales y prepararse para continuar en el ascenso en su carrera.
La primera en anunciar en las justas que a sus 20 años tiene toda una carrera prometedora fue Evelin Rodríguez, al lograr la plata en judo, en -55 logramos. La más pequeña del equipo de judo estaba triste e insatisfecha porque ella deseaba la presea de oro; hace cuatro años, en Cartagena, logró un bronce y a ese paso parece encaminarse a más éxitos profesionales.
Promesa del judo
Con Evelin comenzó una cosecha aparte, la de las sorpresas, que ilusionaron a todo un país. El gran golpe lo dio Tiziana Billy Prem, la chica de los caballos. Tizi enloqueció a todos en el bosque La Sebastiana, en Bayamón, en San Juan, una de las preseas de oro que no se vivieron cerca de Mayagüez.
La seleccionada de 20 años, con cara de niña y corazón de campeona, se entregó con su caballo Shandon en una de las competencias más duras de la equitación, pues debe saber competir en las tres especialidades: adiestramiento, cross country y salto, algo que muy pocos pueden dominar y que para eso se debe contar con el corcel adecuado.
Dos días más tarde llegó el segundo oro de los más jóvenes. El turno fue para Elizabeth Zamora, quien con tan solo 17 años se coronó campeona Centroamericana y del Caribe. Eli es una atleta diferente, especial y con carisma. Hace apenas dos años dejó el karate por el taekwondo y cuenta con una virtud especial. Sabe manejar muy bien su pierna izquierda, con ella consigue la mayoría de sus puntos al pegarle al rival en la cabeza y así lograr tres puntos.
De esa manera fue como Eli logró la medalla de oro, pero su triunfo se complementó con las preseas de sus compañeros, Jennifer Ordóñez y Jhonnatan Mejía, quienes también se lucieron con la plata y el bronce.
Así se presenta una nueva generación en el taekwondo, que empieza olvidar a las grandes protagonistas como Heidy Juárez, a quien las lesiones no le han dejado volver a competir, o a Paulina Morataya, ya retirada, pero que fue una de las últimas en lograr la presea dorada en las justas de El Salvador, en 2002.
Otro gran resultado fue el del bolichista Armando Batres, quien en la Bolera Caribe alcanzó la final y se adjudicó el segundo lugar, así como el que consiguió Crhistian López, de levantamiento de pesas, una de las pocas medallas que se vieron beneficiadas por la ausencia de Cuba.
Los boxeadores Álvaro Vargas, Juan Reyes y Joselito Reyes cerraron las justas en las veladas en el coliseo Rafael Mangual.
Los tres pugilistas estuvieron a la altura de los grandes exponentes como Puerto Rico, Colombia, República Dominicana y Venezuela.
Los chicos de 20 años se van satisfechos de Mayagüez, porque con sus puños empezaron a escribir la historia de los grandes protagonistas que en la edición 21 de los Juegos han sorprendido a todo un país.