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Guevara y Maeda consolidan tradición ganadora

La dupla más exitosa del remo nacional volvió a subirse al podio, como lo ha hecho en las últimas tres ediciones de los Juegos Centroamericanos y del Caribe.

Internados entre las montañas en un majestuoso lago que inspira a cualquier remero, el equipo guatemalteco terminó en su primer día de finales con dos medallas: una plata en el dos sin timonel de Guevara y Maeda, y el bronce, en single ligero, de Herman García.

La estrategia comenzó bien. El bote de oro de hace cuatro años atacó desde el comienzo y se mantuvo a la cabeza, hasta llegar a los primeros mil metros. Fue en ese momento cuando los mexicanos reaccionaron, y a falta de 750 metros se empezaron a alejar.

Guevara y Maeda llegaron segundos. Estaban abatidos, con una diferencia de seis segundos. Al cruzar la meta se agacharon y lucían desconsolados.

La medalla de plata no era la que querían, y como dijo Óscar, aunque es buena, para sumar en el medallero y para el país debió ser oro. Ese no era el objetivo. “Estamos tristes; no era lo que queríamos”, confesóÓscar.

Hace cuatro años, los guatemaltecos lograron el oro en ese bote, el favorito, el que tantas glorias les ha dado. En esa ocasión la subsede del remo fue en México, y en su casa vencieron a los aztecas y al equipo cubano.

Guevara asegura que fue una carrera dura, que la pareja mexicana, que no es la misma porque está más fuerte. “Aunque no ganamos, terminamos contentos con nuestro tiempo, porque igualamos lo hecho hace cuatro años, el mejor tiempo en ese bote”, indicó Juan Carlos. Los guatemaltecos cronometraron 6:53.87.

Para Juan Carlos y Óscar haber conseguido el segundo lugar tiene un mérito especial. Hace apenas seis meses volvieron a entrenarse juntos, pues Maeda se había lesionado y se alejó de las prácticas.

Sin embargo, a su retorno volvieron a hacer las marcas y se reencontraron.

“Todos los equipos nos preparamos, pero ellos —los mexicanos— estaban mejor. Nos ganaron bien”, reconocióÓscar, quien espera que hoy logren un buen resultado en el cuatro sin timonel.

La carrera del doble apenas había terminado y Herman García se preparaba en la salida. Era su oportunidad de sobresalir en el single ligero.

Herman se pegó a los botes de Venezuela y México, y logró tomar cierta ventaja, pero en los últimos metros el sudamericano sacó ventaja y dejó la disputa de la plata entre el guatemalteco y el mexicano. Herman se quedó un poco atrás e ingresó tercero.

“Me entregué completamente. Di todas mis fuerzas, pero me dejaron. Busqué alcanzarlos y recuperarme, pero no se puedo”, se lamentó Herman, quien hizo que la tradición de ganar una presea en esa especialidad continúe.

Hace ocho años, Édgar Enrique Nanne cosechó la plata, y hace cuatro, un bronce.