Las cinco claves del éxito del bicampeón Guastatoya

El bicampeón Guastatoya cerró un año espectacular con su segundo título nacional, ganador de la fase de clasificación y el portero menos vencido, José Calderón, estas son cinco claves para su éxito.

El bicampeón Guastatoya fue el mejor equipo del 2018 en el futbol guatemalteco. (Foto Prensa Libre: Francisco Sánchez, Érick Ávila y Norvin Mendoza)
El bicampeón Guastatoya fue el mejor equipo del 2018 en el futbol guatemalteco. (Foto Prensa Libre: Francisco Sánchez, Érick Ávila y Norvin Mendoza)

Desde que Guastatoya ascendió a la Liga Nacional en el torneo Apertura 2014 ha sabido sobreponerse a la adversidad como cuando se desarmó y su base de jugadores emigró a Cobán Imperial. Después de eso debió reestructurarse y le apostó a la entrega y  títulos.


El renovado equipo encontró en el técnico guatemalteco Marvin Amarini Villatoro a un auténtico líder que los ha sabido guiar.

Por ahora el conjunto pechoamarillo también se mantiene firme en la pelea del Torneo de Copa y está clasificado para disputar  la Liga de Campeones de la Concacaf 2019, en el cual se medirá contra el Dynamo de Houston de la MLS.

Confianza en el técnico

La directiva le ha dado total confianza y continuidad al proyecto del técnico Amarini Villatoro, quien lleva cinco torneos al frente del equipo pechoamarillo, lo que le permite conocer a la perfección a cada uno de sus jugadores. Llegó en el Apertura 2016 y desde entonces ha estado en cuatro finales —una como subentrenador junto a Ariel Sena— en las que ha obtenido dos títulos y dos subcampeonatos.

Base de extranjeros

José Calderón —Panamá—, Aarón Navarro, Jorge Gatgens y José Sánchez —Costa Rica—, Ángel Rodríguez —Honduras—, José Corena —Colombia— Isaac Acuña y Omar Domínguez —México—, encajaron a la perfección y cumplieron con las expectativas para las cuales fueron contratados. La final terminó con seis titulares. Le dieron mayor solidez en todas sus líneas para alcanzar el objetivo.

Orden y disciplina

Que los jugadores mantengan el orden hacia el modelo de juego y a las exigencias del técnico, han sido determinantes. Aunque ha cambiado su estilo por uno más ofensivo, porque para Amarini es más importante el resultado que el espectáculo, eso le ayudó para ser el equipo más regular —ganó por primera vez la clasificación—. La fase final fue un muro y la jugó con siete jugadores defensivos. 

Unión y entrega

En lo interno del grupo siempre prevaleció el interés colectivo y no el personal. Los jugadores se ven como una familia, que se enfocó  en alcanzar las metas como equipo. Además, el plantel mostró entrega en cada partido, que lo llevó a cosechar triunfos tanto de local como de visita. El cuadro pechoamarillo encadenó una seguidilla de 13 juegos sin perder y ganó la etapa de clasificación.

Firmes con su proceso

La idea de un proceso viene desde la administración anterior —Josué Beltetón— y ahora con su principal patrocinador, el alcalde Jorge Orellana, se ha mantenido.
El equipo pechoamarillo mantiene su presupuesto y no se deja llevar por “estrellas”, sino busca jugadores más sacrificados y rentables. Además, le da oportunidad a futbolistas del área y de la Primera División.

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