Steven Robles, el jugador crema que estuvo al borde de la muerte y regresó en el Clásico 301

Los días difíciles terminaron para Steven Robles, quien el pasado domingo, en el duelo contra a Municipal,  regresó a las canchas luego de la intervención de emergencia que sufrió en noviembre de 2017.

Steven Robles, durante la práctica de Comunicaciones, después del Clásico 301, frente a Municipal. (Foto Prensa Libre: Gloria Cabrera)
Steven Robles, durante la práctica de Comunicaciones, después del Clásico 301, frente a Municipal. (Foto Prensa Libre: Gloria Cabrera)

El que sería uno de los días más felices para Robles, terminó convirtiéndose en una pesadilla. El duelo frente a Xelajú MC, en la fecha 18 del Apertura 2017, significaba su debut con Comunicaciones, como titular, pero en los últimos minutos del partido, chocó fuertemente contra   Wilson Godoy.


El dolor en el abdomen lo hizo salir de la cancha. Luego de varios exámenes determinaron que se le perforó un centímetro del intestino delgado, por lo que fue operado de emergencia.

“El 6 de noviembre que llegué al sanatorio iba sin signos vitales. Fueron momentos muy difíciles para mí, mi familia y compañeros. Pensé que ya no saldría de esa, pero Dios tiene algo preparado y gracias a Él estoy jugando de nuevo”, dijo Robles.

El jugador de 22 años nunca imaginó que su regreso a las canchas sería tan pronto, y tampoco pasó por su mente que lo haría en un clásico, por lo que se mostró sumamente agradecido con Dios y el entrenador Ronald González.

Los inicios de Robles en el futbol fueron junto a sus amigos, a los 7 años, en su colonia. Su perseverancia lo llevó a los 16 años a la sub 17 de los cremas, fue parte del equipo que logró ascender a la Primera División y ahora juega con la mayor, en el que busca ganarse un puesto gracias a su esfuerzo y trabajo.

Robles es un jugador versátil dentro del campo de juego, su posición habitual había sido como volante, pero ahora lo hace en la defensa y afirma que una de sus mayores fortalezas es que sale a encarar a los rivales, le gusta el mano a mano y no dar por perdido un balón.

Para Robles el apoyo que le dio el equipo durante los momentos duros que vivió es algo que siempre llevará en el corazón, ya que fueron incondicionales y estuvieron acompañándole en cada momento.