Coronavirus: Guatemaltecos se contradicen sobre la apertura progresiva de espacios públicos

La aceptación por abrir los centros de trabajo contrasta con la opinión sobre otras actividades y con la economía personal.

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Se da una contraposición de realidades entre quienes salen a trabajar y el medio usado para el desplazamiento. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)
Se da una contraposición de realidades entre quienes salen a trabajar y el medio usado para el desplazamiento. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)

El quinto estudio exploratorio de ProDatos sobre la actitud de los guatemaltecos hacia el coronavirus reflejó reservas entre los consultados acerca de abrir actividades públicas como transporte, restaurantes o centros comerciales. Sin embargo, se observa más aprobación que la registrada en julio. En cuanto a abrir los espacios de trabajo, la mayoría mostró una disposición favorable a esta medida.

Jorge Benavides, investigador asociado de Fundesa, considera que entre la población se da una contradicción sobre la apertura progresiva de los espacios públicos.

Por un lado, más del 70 por ciento está de acuerdo con la apertura de centros de trabajo, pero esto contrasta con el 80 por ciento que no estima conveniente que se incluya espacios de aglomeración como restaurantes y centros comerciales.

“Afirmo que es una contradicción, porque estos espacios también son lugares de trabajo para un grupo significativo de la población. Los números llevarían a pensar que el paradigma predominante es que el encierro aplique a otros, pero no a mí”, puntualizó.

En opinión de Benavides, también se da una contraposición de realidades entre quienes salen a trabajar y el medio usado para el desplazamiento.

El que un 77 por ciento se oponga a la apertura del transporte público contrasta con la capacidad de movilización, lo cual podría inducir a un aumento del parque vehicular o al uso compartido de medios de transporte en una modalidad que aumentaría el riesgo de contagio por cercanía entre los pasajeros que comparten un mismo vehículo.

La deteriorada economía familiar también puede estar detrás de la actitud favorable de los encuestados.

David Casasola, analista económico del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (Cien), dice que la reactivación económica es un proceso que necesita adaptabilidad por parte de los individuos y las empresas, en cuanto a la seriedad con que se manejan los protocolos, los criterios y la disciplina para seguirlos.

“Cuando empieza a ver si las personas están de acuerdo en que se reabran ciertos lugares, es curioso que sí existe acuerdo en el lugar de trabajo, pero se resisten en que abran restaurantes, centros comerciales, transporte público, porque son percibidos como posibles focos de contagio”, explicó el analista.

Según Casasola, existe cierta sensibilidad entre la población de la realidad del virus. La magnitud del riesgo depende de la composición de su familia, y que ante la necesidad de generar ingresos sale tomando las máximas precauciones.

Por otro lado, siempre hay casos extremos de personas que no ponderan el tipo de riesgos que corren al no usar bien la mascarilla, al no reportar que se sienten mal y van a trabajar, o si encuentran un lugar para vacacionar y van en grupo”, señaló Casasola.

Un ejemplo de lo anterior fue que, al eliminar las restricciones de movilidad, la intención de viajar aumentó y coincidió con un sondeo efectuado por la Cámara de Turismo de Guatemala entre los negocios de servicios turísticos. En el mismo se reportó que durante la primera semana de flexibilización de medidas fueron contactados por más personas con intenciones de viajar, la ocupación aumentó, pero solo llegó a un 20 por ciento.