El día que rechacé una inversión: El joven empresario que no quiso perder el enfoque a cambio de capital

Cuando Vincent Loka pensó por primera vez en su negocio tenía claro que su objetivo era llevar agua potable a cada rincón del mundo. Con tan solo 22 años fundó la empresa Wateroam, junto a otros dos jóvenes, que consiste en un sistema portátil de filtrado de agua, simple y económico.

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Vicent Loka es un  empresario que respeta los valores de una empresa social. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González)
Vicent Loka es un empresario que respeta los valores de una empresa social. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González)

Loka nació en Medan,  Indonesia, donde las constantes inundaciones afectan el acceso al agua potable, una realidad  de muchos países.

Esta situación lo motivó a estudiar Ingeniería Ambiental y ahora se dedica a resolver la escasez del vital líquido.

Fuerte compromiso

 

Todo nació como un proyecto universitario, pero después decidieron invertir el tiempo y ahorros para el desarrollo y perfeccionamiento del sistema.

Un día el dinero se terminó y fue entonces cuando empezó el verdadero reto, pues debían  solicitar créditos o atraer  inversionistas para continuar con su labor, aún así en una ocasión decidieron rechazar un importante capital.

Vincent fue invitado especial a una gira por las filiales del Grupo Bancolombia, que incluyó al Banco Agromercantil (BAM) en Guatemala con el objetivo de inspirar y generar conexiones entre empresarios, expertos y agentes de cambio social que contribuyan a la solución de problemáticas mundiales.

En entrevista con Prensa Libre, Vincent confesó que sacar adelante un proyecto social no es sencillo, porque se debe demostrar y asegurar que es sostenible.

¿Cómo percibe el tema de financiamiento para una startup emergente como Wateroam?

Es bastante difícil, porque se tiene que sacrificar mucho, los tres fundadores utilizamos nuestros propios ahorros cuando empezamos la empresa y eso duró de un año a año y medio, aproximadamente, pero ahora estamos agradecidos con diferentes fundaciones y organizaciones que creen en nuestra visión, en términos de planes a futuro.

También nos apoyan con recomendaciones que pueden beneficiar al modelo de negocios y asesorías en temas financieros.

Es decir, ¿aún están en el proceso de captar más fondos?

Por supuesto, porque aún no hemos llegado al 100% de sostenibilidad y este punto es un verdadero reto para todas las empresas sociales, estamos trabajando fuertemente para llegar a esa meta.

¿Por qué es más difícil para una empresa social captar fondos?

El beneficio social, la inclusión y la apertura de nuevas oportunidades son la razón de ser de las empresas sociales, y la generación de excedentes económico es un medio para conseguirlo. Parece simple, pero en la realidad modifica de manera esencial toda la operación de una empresa social, incide en su forma de gobierno, cadena productiva, cómo define sus precios y luego cómo distribuye sus excedentes.

En una empresa social es probable que el punto de equilibrio económico se alcance más tarde que las demás.

“Una vez rechazamos una importante inversión porque querían cambiar la dirección del negocio y decidimos mantener la esencia, eso no es negociable”. Vincent Loka, creador de Wateroam

¿Cómo han logrado captar el interés de inversionistas?

Es un desafío y tiene múltiples causas, por ejemplo, el mercado emergente de fondos de capital de riesgo social aún no posee parámetros claros, muchas instituciones financieras no son flexibles a las necesidades sociales y existen muchas expectativas entre los inversores potenciales y las empresas sociales en relación al retorno social y económico.

En nuestro caso, lo que nos ha funcionado es el networking, es decir, ampliar nuestra red de contactos como estrategia para acercarnos a aquellas personas que están interesadas en nuestro proyecto, y se sorprendería porque hay muchas personas que buscan hacer el bien.

¿Lograron captar el interés de un ángel inversionista?

Sí, de hecho tenemos un ángel inversionista que confió en nosotros y en nuestro proyecto, ha sido de gran apoyo para continuar trabajando en los modelos de filtros de agua.

¿Han recibido fondos de capital de riesgo?

Hasta el momento no. Es un gran desafío porque estuvimos a punto de obtener un importante capital de riesgo, pero lo que sucede con esta figura por lo general es que quieren cambiar la dirección del negocio y eso no está en discusión, lo consultamos con los otros fundadores  y decidimos no tomar esa dirección y, en cambio, decidimos mantener la esencia del negocio, y es fundamental porque es llevar la mayor de cantidad de agua a las personas del mundo.

Vincent Loka es uno de los Jóvenes Líderes de Naciones Unidas para los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González)

Es interesante que se hayan mantenido firmes, pero, ¿cuál es la otra opción?

Hay más opciones y son las que estamos buscando, por ejemplo aquellas que se adapten a nuestro giro de negocio como fundaciones, pero no son tan atractivas porque no se vuelve algo sostenible, la otra opción son becas.

En un momento tuvimos la suerte de contar con el apoyo de ángeles inversionistas, en esta parte es donde son sumamente importantes los contactos y la red de contactos que pueda crear un negocio alrededor, genera confianza y atrae a otros posibles ángeles inversionistas.

¿Qué otro obstáculo han encontrado en los temas de acceso a inversión?

Así como estamos discutiendo que las empresas sociales son modelos de trabajo relativamente nuevos que buscan mejorar la calidad de vida de los sectores de menores ingresos, entendemos que se deben crear mecanismos financieros diferentes a los que existen en el mercado, apropiados a sus necesidades específicas, para apalancarlos.

¿Cómo visualizan su proyecto de negocio?

Es interesante porque estamos tratando de afinar la solución, aún estamos mejorándola, pero la meta y visión es la misma:  proveer con agua limpia a la mayor cantidad de personas.

¿Qué le recomendaría a los emprendedores sociales orientados a la  tecnología?

Los retos siempre estarán presentes, pero lo importante es perseverar a través de ellos, no dejarse vencer, si no funcionó una vez, volver a intentar. Nada es fácil, pero la recompensa vale la pena y las generaciones jóvenes tienen en sus manos las soluciones para resolver problemas que aquejarán a las poblaciones en los próximos años y son necesarios más proyectos innovadores.

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