“Es una torpeza”: Fondo Monetario Internacional le envía fuerte advertencia a Trump sobre sus planes económicos

Los aranceles a China no solucionarán el déficit comercial de Estados Unidos como tampoco lo hará debilitar el dólar rebajando las tasas de interés, dijeron el miércoles economistas del Fondo Monetario Internacional (FMI).

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Sede del FMI en Washington. (Foto: AFP)
Sede del FMI en Washington. (Foto: AFP)

En un lenguaje inusualmente directo, un blog del sitio web del FMI apuntó al presidente Donald Trump que insistentemente exige a la Reserva Federal (el banco central estadounidense) que recorte las tasas para debilitar el dólar y estimular las exportaciones al tiempo que impone mayores aranceles a China para reducir el déficit comercial bilateral.

Pero esa política es contraproducente, no logrará los efectos buscados y enlentecerá el crecimiento económico mundial, dijo la economista jefe del FMI, Gita Gopinath.

“Es improbable que tarifas bilaterales altas reduzcan los desequilibrios comerciales desagregados, ya que lo que hacen principalmente es desviar el comercio hacia otros países”, advirtió Gopinath en ese blog escrito junto a los investigadores del FMI Gustavo Adler y Luis Cubeddu.

“En cambio es probable que perjudiquen el crecimiento tanto interno como global lastrando la confianza de las empresas y la inversión y perturbando las cadenas mundiales de suministro”, dijeron.

E implementar cualquier plan para debilitar la moneda del propio país es “una torpeza y probablemente inefectiva”, indicaron. Agregaron que aumentar la presión sobre el banco central no permitirá tampoco lograr ese objetivo.

Los autores advirtieron que “no se debería apostar mucho a la visión de que aflojar la política monetaria de un país puede debilitar a la moneda lo suficiente como para alcanzar una prolongada mejora en su balanza comercial”.

“Es improbable que solo la política monetaria induzca las devaluaciones grandes y persistentes que se necesitarían para ese resultado…especialmente en un período de 12 meses”, dice el artículo.

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Con las presidenciales estadounidenses de noviembre de 2020 ya a la vista, Trump se ha enfocado en atender los siguientes 12 meses de su mandato.

La guerra comercial con China adquirió, en ese marco, una dimensión de cruzada.

El miércoles, Trump dijo a periodistas mientras levantaba brazos y cabeza hacia el cielo: “Yo soy el elegido” para conducirla.

“Esta no es mi guerra comercial. Es una guerra comercial que debería haberse iniciado hace mucho tiempo, durante los mandatos de otros muchos presidentes”, dijo a los periodistas en la Casa Blanca.

“Padeciendo la carga”

Trump propinó aranceles a productos chinos importados por US$250 mil millones. Artículos por otros US$300 mil millones serán blanco de mayores aranceles el 1 de setiembre y el 15 de diciembre.

En medio de alertas del FMI y de otros organismos y gobiernos de que su política comercial perjudica el crecimiento mundial y mientras hay señales preocupantes en la propia economía estadounidense, Trump mantiene su carga contra la Fed y contra China.

Tanto Trump como sus asesores machacan por sostener a la economía como respuesta al creciente nerviosismo de los mercados de Estados Unidos.

Al mismo tiempo, Trump no para de cargar contra la Fed y de acusar a su presidente, Jerome “Jay” Powell, de ser incapaz de permitir el crecimiento económico.

“El único problema que tenemos es Jay Powell y la Fed. Es como un golfista que no puede embocar, que no tiene el golpe”, dijo Trump en Twitter.

En otro tuit afirmó: “Gran crecimiento de EE. UU. si hace lo correcto, GRAN RECORTE, ¡pero no cuenten con él! Hasta ahora se ha equivocado y solo nos decepcionó”.

“Ayer, ‘el dólar más alto en la historia de Estados Unidos’. Sin inflación. Despierta, Reserva Federal. ¡Tal potencial de crecimiento, casi como nunca antes!”, agregó.

El mes pasado, el FMI revisó a la baja su expectativa de crecimiento económico mundial y dijo que las tensiones comerciales hacen vislumbrar un “precario” año 2020 en el cual los aranceles amenazan exacerbar el debilitamiento de China.

El blog reitera informaciones ya divulgadas en informes previos del organismo pero subraya puntos clave.

Mientras la teoría económica dice que una moneda débil tiende a abaratar las exportaciones de un país y hacerlas más competitivas, el FMI advierte que en el mercado mundial muchos precios están cotizados en dólares.

De manera que, en realidad, “los importadores y consumidores de Estados están padeciendo la carga de los aranceles. La razón: hasta ahora la moneda estadounidense más fuerte ha tenido un mínimo impacto en los precios en dólares que reciben los exportadores chinos debido a que facturan en dólares”.

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