Guatemaltecos emprendieron fuera del país y así les ha ido en sus negocios

Empezar de cero una empresa en el extranjero es un triple desafío: se deben superar las barreras del idioma, conocer la legislación del lugar y el contexto económico.

Muchos productos guatemaltecos se venden en el extranjero. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca Prensa Libre)
Muchos productos guatemaltecos se venden en el extranjero. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca Prensa Libre)

El espíritu emprendedor de los guatemaltecos no tiene límites ni fronteras. Solo en Guatemala existen aproximadamente 2.7 millones de emprendedores, lo que lo convierte en el país con la tercera Tasa de Emprendimiento Temprano (TEA) más alta del mundo (25.1%), de acuerdo con datos del último reporte del Monitor Global de Emprendimiento 2019-2020 (GEM, en inglés).

En las economías con ingresos bajos y medios, más que las de ingresos altos, se considera el emprendimiento como una buena opción de carrera, probablemente debido a la ausencia de otro tipo de oportunidades para generar ingresos, lo cual es más marcado en Guatemala, refiere el análisis elaborado por el Centro de Emprendimiento Kirzner de la Universidad Francisco Marroquín (UFM), en el marco del reporte del GEM.

Además, el reconocimiento social de los emprendedores es más alto en las economías de ingresos bajos que en las de ingresos medios y altos, resalta el informe de la UFM.

Conocer el contexto

Se desconoce la cantidad exacta de guatemaltecos que han abierto negocios en el extranjero; la mayoría son migrantes o por estudios decidieron instalarse y ofrecen algún tipo de producto o servicio. Estas son características de los cuatro emprendedores que compartieron sus experiencias con Prensa Libre.
Los cuatro coinciden en que es importante valorar determinados aspectos, que si no se anticipan y analizan antes de abrir el negocio se pueden convertir en un verdadero “dolor de cabeza”.

Por ejemplo, el desconocimiento del idioma o de la legislación del país de asentamiento, la fiscalización y la tributación de los ingresos, la necesidad de contar con un agente local en algunos países o lo relacionado con el manejo de cuentas bancarias abiertas en entidades de otros países. También saber si el país de origen tiene firmados convenios de doble tributación.

Brooklyn, Nueva York

Con US$300 y un traje típico, Rosenda Florencia Xuruc y José David Yax emprendieron hace 10 años su negocio en Brooklyn, Nueva York: Calzado y Variedades Típicos Juanita Inc.

Los esposos se dedican a vender indumentaria maya, calzado, suéteres tejidos y productos de consumo diario guatemalteco.

Cuando comenzaron con el negocio enfrentaron varios obstáculos, desde discriminación, porque en varias ocasiones les cerraron las puertas para alquilarles un local, hasta aspectos fiscales.

Sin embargo, con el tiempo fueron conociendo sobre la legislación y el pago de impuestos, porque todo lo que importan debe ser declarado en las aduanas correspondientes.

“Yo miraba con ilusión las vitrinas en donde exhibían vestidos de alta costura en Nueva York y pensé ¿por qué no tener un local donde mostrar nuestros trajes con orgullo?”, relata Rosenda.

Actualmente hacen envíos a todo Estados Unidos desde su pequeño local.

La pandemia los obligó a innovar porque ya no podían recibir a los clientes de manera física en el local; por lo tanto, decidieron grabar videos en tiempo real, a través de redes sociales, dos veces a la semana, para mostrar los productos disponibles, y tomar los pedidos. Otros dos días los ocupan en el armado de los paquetes y en un día envían los pedidos por correo.

Los emprendedores proveen empleo, ya que es una cadena de personas involucradas en el proceso.

Algunas elaboran el vestuario en Totonicapán, otras se encargan de la logística y hay quienes apoyan a la pareja con el trabajo en el local. Son alrededor de 30 guatemaltecos que colaboran en la empresa.

“Somos una cadena humana, todos amamos y cuidamos lo que hacemos. Hemos tenido malas experiencias en aduanas, que nos rompen los trajes por supervisión, pero luego las arreglamos. Lo importante es que velamos porque todo el proceso sea legal y los artículos conserven la calidad que nuestros clientes solicitan”, afirma José David.

 

Rosenda Xuruc importa desde Guatemala indumentaria maya, suéteres y productos a Nueva York, Estados Unidos. (Foto Prensa Libre: cortesía)

 

Ciudad de México

Astrid Lemus es ortodoncista y trabaja en el sector de salud en México. Se caracteriza por ser una persona dinámica y tener una pasión innata para la moda.

Buscó una manera de motivar a quienes utilizan uniformes en el sector en el que ejerce su profesión y comenzó aplicando su talento creativo junto con sus vivencias personales en sus primeras pruebas y modelos, los cuales le valieron la aprobación de sus compañeros y pacientes, además de darle la oportunidad de proyectar una mejor actitud y presentación en la vida diaria, y fue así como nació AL Scrubs, empresa dedicada a confeccionar uniformes de alta costura.

En opinión de Astrid, México es un país en vías de desarrollo con muchas oportunidades, y siguen existiendo los mismos procesos burocráticos y legales para la constitución de empresas como ocurre en Guatemala.

“Quien se adapta más rápido es pionero en su área. Así que si vemos la pandemia desde ese punto de vista, no solo vamos a crecer en ella, sino a innovar, que es lo que el mundo necesita en estos momentos”, expresa Astrid.

El desafío de AL Scrubs durante este período no solo ha sido mantener la productividad a través de operaciones digitalizadas, sino también centrarse en las nuevas oportunidades que la digitalización brinda a las fuerzas laborales.

La empresa considera que origina una economía de escala. Actualmente emplea a 20 familias y reduce los costos marginales. Esa es la razón por la cual ganó ventaja de negociación con proveedores, al aumentar su consumo en el volumen de insumos.

La crisis les abrió la oportunidad de incrementar la oferta por la vía del comercio electrónico.

Astrid Lemus estandarizó los procesos de la fábrica y optimizó los tiempos de elaboración de piezas, alineando el trabajo de varios colaboradores. (Foto Prensa Libre: cortesía)

 

Madrid, España

Hace ocho años, Adriana Villalobos Soberanis, luego de haber trabajado en varias empresas, en el área de comunicación o audiovisual, llegó a la conclusión de que emprendiendo su propio camino profesional podría tener más tiempo para continuar su formación profesional y al mismo tiempo aportar sus talentos al campo, así que comenzó a hacer crecer su marca personal.

Desde entonces es productora audiovisual, directora de arte, maquillista y editora independiente en Guatemala, y ahora desde Madrid, España.

Su mayor desafío fue dejar atrás su estabilidad profesional y personal en Guatemala para reinventarse y crecer en el extranjero; en donde le ofrecían formarse ampliamente en su área de especialidad.
Adriana reconoció que no fue un camino sencillo darse a conocer en un país distinto.

Comentó que se abrió puertas en España cuando tejió relaciones con profesionales del campo y expuso su trabajo y talentos. De esa forma ha posicionado su marca personal en el extranjero.

Adriana confesó que la época más difícil la vivió durante el confinamiento, por el coronavirus, ya que no podía ejercer la producción audiovisual, la dirección de arte y mucho menos el maquillaje, pero decidió reinventarse en el ambiente digital.

Fue así como escribió su primer libro en línea sobre maquillaje y comenzó a crear cursos digitales.
Además comenzó una relación laboral a distancia con una empresa internacional muy reconocida a escala mundial, establecida en Australia, a la cual le presta sus servicios de edición de video y asesoría audiovisual.

Para volver al nuevo normal, Adriana debió invertir en equipo especializado y de desinfección para ejercer la dirección de arte y el maquillaje en el campo audiovisual, pues España es un país donde los estándares son exigentes. Una estrategia que le funcionó a la guatemalteca fue conocer y aprender de otros empresarios exitosos que la inspiraron a transformar su negocio y marca personal.

 

Adriana Villalobos subcontrata a más personas en su equipo cuando se necesita y según el proyecto o las tareas que se requieran. (Foto Prensa Libre: cortesía)

 

Estados Unidos y Guatemala

El abuelo de Elisa Escamilla fue el primero en regalarle una cámara fotográfica, una Sony Cybershot, que junto a los celulares la hicieron enamorarse de la magia de la tecnología.

Fue en una de esas salidas (a los 10 años de edad) que, paseando en un Centro Comercial de la mano de su abuelo, frente a una tienda de tecnología, visualizó por primera vez que quería tener su propio negocio, en el que ofreciera productos que emocionaran tanto a niños y adultos, así como ella se emocionaba junto a su abuelo con aquellas cámaras en la vitrina. Quería un negocio que fuera internacional, porque si había que soñar, ella lo haría en grande.

En el 2014, Elisa se mudó a Estados Unidos para formar una familia, pero vivió rechazos debido a su estatus legal de trabajo.

“Me encontraba únicamente con una visa de turista que por ningún motivo permite trabajar. Toqué muchas puertas y ninguna se abrió”, recordó Elisa.

El cambio de su estatus legal a residente temporal le tomaría de uno a dos años.

En 2016 decidió abrir una empresa por medio de comercio en línea, con ayuda de su hermano, y fue así como nació lafototienda.gt. El modelo de negocio se basaba originalmente en exportar a Guatemala todo tipo de equipo fotográfico.

Luego, en diciembre de 2017, abrieron una tienda física en el tercer piso del edificio del Campus TEC I, zona 4. Al poco tiempo, en el 2019, abrió el primer local especializado en fotografía y cine en Guatemala, en el área comercial del nuevo edificio del Campus TEC III, y así ha logrado cumplir dos de sus grandes sueños.

 

Elisa Escamilla hizo alianzas con otras marcas para establecer nuevas relaciones comerciales, estrategia clave para seguir atendiendo a los clientes de la Fototienda. (Foto Prensa Libre: cortesía)