Cómo los guatemaltecos pagaron menos por combustibles en 2020 (pero lo dirigieron a otros sectores)

La pandemia provocó que la factura petrolera reflejara una drástica reducción que redireccionó la diferencia al consumo de alimentos, telecomunicaciones y salud, lo que pudo representar un cambio en el patrón de adquisiciones en los hogares.

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El costo por las importaciones de los derivados del petróleo cayó en 2020 por los efectos de la pandemia. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)
El costo por las importaciones de los derivados del petróleo cayó en 2020 por los efectos de la pandemia. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)

Por primera vez en una década, el costo por las importaciones de los derivados del petróleo se contrajo 34.3%, explicada por la disminución del consumo y las importaciones por el confinamiento decretado el año pasado para contener los contagios de coronavirus, así como el comportamiento de los precios a escala internacional.

Al haber menos demanda, hubo una mayor disponibilidad de dinero en los hogares que se dirigió en por lo menos tres grandes sectores en medio de la pandemia en Guatemala.

El tráfico o congestionamiento en las calles –o la falta de estos– es un indicador visible del comportamiento del consumo y la economía, según representantes de las compañías importadoras de estos bienes y de autoridades.

En 2020 el precio promedio del barril de petróleo fue de US$39.40, y para 2021 se plantean tres escenarios: el más alto US$62.70; el medio, de US$52.20; y el bajo, de US$41.62, según dieron a conocer por las autoridades monetarias el jueves 18 de febrero.

Costo por importaciones

Los consumidores pagaron US$1 mil 850.5 millones -Q14 mil 248 millones- por la importación de los derivados del petróleo en 2020, lo que significa una caída de 34.3% con respecto al 2019, cuando el monto ascendió a US$2 mil 815.8 millones -Q21 mil 681.6 millones-.

La diferencia fue de US$965.3 millones -Q7 mil 432 millones-, según las estadísticas de la Dirección General de Hidrocarburos (DGH) del Ministerio de Energía y Minas (MEM).

Este es el valor más bajo registrado en los últimos 10 años, ya que las importaciones se mantienen por casi los US$3 mil millones anuales.

Para Fausto Velásquez, gerente de ventas de Unopetrol –que administra la marca Shell– y Enrique Meléndez, director ejecutivo de la Asociación Guatemalteca de Expendedores de Gasolina (Ageg), expusieron que, por la pandemia, hubo una contracción importante, y cuando se hace el análisis anual comparado con el año anterior, se observa una reducción en el consumo entre el 10% de gasolinas y diésel que afectó a la industria en general.

Velásquez subrayó que las restricciones limitaron la circulación de vehículos, los estudiantes no asistieron a los centros educativos, y el transporte público de pasajeros -urbano y extraurbano-, son los sectores que registraron la mayor caída de demanda en 2020.

Adicional al confinamiento, la caída en el costo de las importaciones se debe a los precios bajos del barril de petróleo y el volumen con relación al 2019, aunque se observó una leve recuperación a finales del 2020, indicó Meléndez.

“Una reducción de consumo y en precio provocó un ahorro importante en la factura petrolera”, precisó el director de Ageg.

En promedio, el costo por las importaciones de los derivados del petróleo en Guatemala es de US$2 mil 817.8 millones, y en el período 2010-2020, el monto asciende a US$28 mil 267.3 millones.

Por producto

Del total de las importaciones ­-US$1 mil 850.5 millones-, el 90% se concentra en cuatro derivados del petróleo que suman US$1 mil 647.7 millones en los cuales se observaron bajas sustanciales, según los registros de la DGH del 2020.

El principal producto de importación y consumo en Guatemala sigue siendo el diésel, que reportó una factura negativa de 39.7% con US$650.8 millones, menor a los US$1 mil 72.3 millones del 2019.

Para la gasolina superior, la variación fue -37.4%, con una facturación de US$352.7 millones (US$564 millones en 2019); regular, -31.8% por US$390.4 millones (US$572.5 millones) y gas licuado -14% con US$254 millones (US$295.2 millones).

El principal surtidor de estos derivados al país son las plantas de refinación ubicadas en EE. UU.

Las Boyas de San José en Escuintla –terminal de granel líquido– tuvo una contracción de -9.2% al manejar 2.8 millones de toneladas menor a los 3.09 millones de carga, según la Comisión Portuaria Nacional.

INE: Es un cambio de patrón

Para Abel Cruz Calderón, gerente del Instituto Nacional de Estadística (INE), el pago menor en la factura petrolera era lógico porque hubo una paralización de la economía, algunas empresas detuvieron o redujeron su producción, y otras enviaron a su personal a teletrabajo, y no hubo movilización en vehículos particulares, servicio de transporte público y vuelos.

Explicó que la pandemia provocó el teletrabajo, el telestudio, y las personas no se movilizaron, toda esa factura se contrajo, por lo que modificó el patrón de consumo en los hogares.

“Las familias dejaron de comprar combustibles y pasaron a otras áreas, el patrón de consumo en los hogares se modificó y por eso hay una mayor demanda de mejora en servicios de internet, computadoras y teléfonos inteligentes para tener las facilidades de conexión”, afirmó Cruz.

En todo, caso la actividad económica ya está regresando a sus niveles, y según el gerente del INE, eso se puede observar con el tránsito, que es un parámetro, y lo consumidores empiezan a demandar bienes y servicios, y hay una mayor confianza de hacer turismo interno.

“Ya es normal que las familias viajen al puerto y se pudo observar en las fiestas de fin de año y en lo que va del 2021”, destacó.

El consumo de gasolina y diésel empieza a recuperase en Guatemala y se proyecta un crecimiento con respecto a 2020. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)

Fase de recuperación

Velásquez afirmó que la recuperación del consumo de los derivados del petróleo está muy ligada a la actividad económica, y con una estimación de crecimiento del PIB en 3.5% –como valor central–, ese sería el rango de proyección para la industria, lo cual sería positivo. “La demanda de combustibles va de la mano con el crecimiento de la economía”, puntualizó.

Meléndez dijo que todo dependerá del comportamiento del control de la pandemia, la vacunación y las activaciones económicas de cada sector para impulsar la producción nuevamente.

Al viernes 19 de febrero, los precios al público en la modalidad de autoservicio en el área metropolitana eran de Q25.09; para la regular, Q24.29 y el diésel Q20.49.